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miércoles, 1 de octubre de 2014

Kumano, el hermano japonés del camino de Santiago

Se trata de una ruta de peregrinación por la península de Kii, al Sur de Kioto. Es la más grande del país y el sitio idóneo para contactar con los dioses y fundirse con la naturaleza 

 

Ahora que hasta Rosa Benito recorre el Camino de Santiago con fines tan espirituales como enseñar sus fatigas en Sálvame, quizá ha llegado la hora de buscar una de las apartadas sendas de las que hablaba Fray Luis de León. No es que la ruta Jacobea haya perdido su atractivo, para nada, pero con eso de la globalización es como si los 600 kilómetros de zapatilla que nos separan de la capital gallega y la merecida orla de hojas de roble y la concha de vieira que acredita el viaje fuera poco más que un paseo hasta la tienda de la esquina. 

Si eres de los que le gusta hacer las cosas a lo grande, el Camino Kumano, una ruta de peregrinación japonesa enclavada en una región montañosa al sur de Kioto, reconocida, al igual que el camino de Santiago, como patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es una buena alternativa. Por este tranquilo recorrido espiritual han transitado desde hace más de mil años emperadores, nobles, plebeyos y hasta los más olvidados parias. En su quietud y exuberante naturaleza han buscado respuestas. Alejados del mundo. Entre los cedros japoneses y cipreses que acaparan la península de Kii, al sur de Kioto. Es el lugar en el que nace el Sol. El sitio idóneo para contactar con los dioses -si es que todavía están ahí- y fundirse con la naturaleza.

Kumano, el hermano japonés del camino de Santiago  

 Estas antiguas vías fueron clasificadas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 2004, y ahora millones de peregrinos lo recorren cada año. En su día fueron los devotos budistas y sintoístas los que se encaminaban en la ruta. Eran otros tiempos en los que los humanos aún retenían la debida veneración y culto por la naturaleza. En cualquier caso, las cinco grandes sendas que forman el conjunto sirven hoy para el disfrute tanto de creyentes como de descreídos. Todas ellas atraviesan unos bosques frondosos y convergen en el precioso templo sintoísta de Hongu Taisha. Si eres de los más aventureros, puedes ampliar el recorrido hasta otros dos grandes santuarios del Kumano: Nachi Taisha y Hatayama Taisha.

Mil kilómetros de vías verdes

En casi mil kilómetros de vías verdes, hay opciones para todos los gustos. La ruta más popular es la de Nakahechi, en Tanabe, al oeste de Kii. Desde el siglo X fue utilizada por la familia imperial, que entonces residía en Kioto para su peregrinación. Los montañeros también tiene su camino; Kohechi que atraviesa la península de norte a sur, uniendo el templo budista Koyasan con el Kumano Sanzan. Los senderos de esta ruta se caracterizan por ser empinados y llegar hasta los mil metros de altitud. Y al igual que nuestro Camino de Santiago, tiene una ruta costera, Ohechi. Sus increíbles vistas panorámicas del Océano Pacífico atraen cada año a miles de turistas, entre los que se encuentran muchos escritores y artistas que buscan su inspiración. 

Kumano, el hermano japonés del camino de Santiago


La ruta del Este, Iseji, transcurre por la costa oriental y aquí, después de rendir homenaje en el Santuario de Ise Jingu, los devotos continúan su senda a través de adoquines pintorescos que evitan la erosión de las fuertes lluvias. Finalmente, el camino que bordea las cordilleras es el Omine-Okugake. Es el más peligroso de todos y el elegido por los seguidores de la secta de culto Shuguendo. La práctica de éstos discípulos se basa en disciplinar el cuerpo para aceptar lo que la naturaleza ofrece, dejando atrás los deseos de la vida cotidiana que terminan desapareciendo.

A diferencia con el Camino de Santiago, Kumano no tiene un final preestablecido, por sus diferentes vías miles de devotos se guían gracias a los templos Oji que sirven como lugar de ofrenda y además delimitan el camino. Por lo que perderse es prácticamente imposible. De hecho, si como dicen, esta es la base del renacimiento, lo lógico es que uno se encuentre. 

Kumano es el lugar adecuado para hacerse preguntas, renovarse y renacer. Algunos santuarios incluso se reedifican a lo largo de los años como sinónimo de que todo debe cambiarse y en el interior de cada templo se haya un espejo sobre el que se puede contemplar el espíritu del corazón, tal y como manda la tradición japonesa. Así es Kumano, el pueblo del lejano Oriente, el lugar donde nace el Sol, el viaje perfecto en el que rutas llenas de espiritualidad alejan los pensamientos y recuerdan que el camino se hace al andar, no al pensar.

¿Por qué haces el Camino de Santiago? Mochilas, conciertos y no mucha religión

España sigue consolidada como una gran potencia turística a nivel mundial, pero imágenes como las vividas este verano en Magaluf nos muestran como destino del turismo basura más trasnochado. Con la disminución de riqueza de las clases medias y la prevalencia de esta crisis económica y financiera, el turismo low cost no solo se ha asentado, sino que se ha extendido a lo largo y ancho del país. Es obvio que ese turismo barato de playa ha visto aumentado su número de turistas, pero no es el único que ha incrementado sus registros.

Este es el caso del Camino de Santiago. La localidad gallega de Santiago de Compostela ya no es la meta de unos pocos peregrinos lanzados por su fe a recorrer cientos de kilómetros por caminos pedregosos. En la actualidad, se ha visto enormemente aumentado el turismo de la ruta jacobea, tanto en el caso de fieles como de no fieles.

Aumento de peregrinos

Tras el descubrimiento de los restos de Santiago en 921, el Camino ha pasado por épocas en las que ha existido más peregrinaje y otras en las que menos. Incluso durante varios siglos cayó en el más profundo ostracismo, hasta que a finales del siglo XX volvió a revitalizarse. A partir de este momento, su crecimiento ha sido imparable y las cifras han aumentado hasta el día de hoy.

La crisis económica es un factor que ha podido incidir en el aumento de peregrinos
 
Desde enero hasta mediados de septiembre han llegado a Santiago de Compostela 184.434 peregrinos, datos que muestran un gran contraste con los poco más de 3.000 que entraron en Santiago en 1988. Este elevado crecimiento no solo es tal respecto al origen del Camino ‘moderno’. En lo que va de año ha aumentado cerca de un 10% el número de peregrinos respecto al mismo periodo en 2013, según datos facilitados por la oficina de turismo de Galicia.
La internacionalidad y multiculturalidad también es patente. En la actualidad prácticamente la mitad de los peregrinos son extranjeros procedentes de diversas partes del mundo. Para Simone Novello, coautor del libro Xacobeo: de un recurso a un evento turístico global (Andavira Editores), la crisis ha podido incidir en este aumento de peregrinos, ya que en países de nuestro entorno como Alemania o Francia se han notado menos las penurias económicas y se han lanzado a recorrer el Camino. Mientras en el caso de los españoles, al ser un turismo más económico, también ha servido como alternativa a las tradicionales vacaciones de sol y playa.

Por curiosidad o ir de concierto

La historia del Camino de Santiago es eminentemente religiosa. En su origen, los fieles realizaban largas y peligrosas rutas para encontrarse con los restos de este icono del catolicismo. Un retrato muy aproximado de lo que significaba la peregrinación en el medievo aparece en el superventas Los pilares de la tierra de Ken Follett.

Sin embargo, en esta nueva etapa el cambio de mentalidad es notable. Se ha pasado de ver el camino como un medio para encontrarse con el santo, a ser un fin para disfrutar de la experiencia que esta significa. En la actualidad es bastante habitual que al llegar a Santiago, los peregrinos no entren en la catedral ni den el tradicional abrazo a la figura del apóstol. En algunos casos, por falta de interés y en otros, por las interminables colas.

Existen numerosas razones para recorrer el Camino y no tienen por qué ser religiosas
 
Cada vez es más frecuente que agnósticos y no creyentes que se lancen a esta aventura. Es especialmente curiosa la aceptación entre los jóvenes, sector de la población con menos tendencia religiosa. Este es el caso de Marta Velasco, que en su condición de no creyente, entiende que para los católicos puede tener un significado especial, pero para ella el vínculo religioso reside en que “en España por la evolución histórica la cultura está empapada de religión en muchos casos, y el Camino de Santiago es parte de nuestra cultura”. Lo que le llevó a ella a caminar 200 kilómetros del recorrido francés es simplemente la curiosidad que tanto sus amigas como ella sentían por vivir esta experiencia.

Existen infinitos motivos para hacer el camino: apuestas, promesas, la propia fe, búsqueda personal, fines deportivos… Especialmente sorprendentes son los motivos de Irene Hernández. Esta joven, junto a sus amigas, aprovechó que actuaba en Santiago de Compostela el grupo inglés Crystal Fighters para realizar su particular peregrinación. Hernández, que inicio su ruta en Sarria (Lugo), es un ejemplo de un enfoque turístico y ocioso más allá del espiritual. En cambio, el de Velasco sí que está vinculado con la reflexión, pese a que ninguna de las dos se consideren creyentes.

¿Y la fe?

Desde un punto de vista religioso, cada cual tiene su opinión. El jesuita José María Rodríguez Olaizola, con quince caminos en sus piernas, opina que existen una infinitud de motivos para hacerlo, pero que cuando uno se mete a hacer en fondo el Camino, abre la posibilidad de vivir una experiencia personal profunda y religiosa. Incluso señala que conoce casos que pese a que no fueron emprendidos con una finalidad religiosa, acaban encontrándose con esa parte interior más profunda. Por otro lado, Novello quiere matizar el concepto de peregrino, pues considera que a veces se malinterpreta el significado, ya que los motivos pueden ser muy subjetivos y no tienen por qué estar ligados con la fe.

Los extranjeros suelen buscar fines más espirituales y se acompañan de poca gente o, incluso, lo hacen solos
Velasco sigue en la línea de Novello, ya que afirma que ella a lo largo del Camino se encontró con muchas personas que compartían una misma pregunta “¿tú por qué haces el Camino?”. La conclusión que ella ha sacado de todas las respuestas es que hay tantas razones como peregrinos y que el factor común no es la religión, sino el peregrinaje.

Eso sí, la tendencia religiosa es más habitual entre los caminantes extranjeros. Olaizola indica que con el paso de los años ha visto como se incorporaban más desconocidos a las celebraciones religiosas que hacía, pero la gran mayoría de ellos no eran españoles. Al fin y al cabo, él se ha encontrado con que los extranjeros suelen ir en solitario o grupos muy reducidos con la intención de buscar su espacio y fe.

¿Demasiado masivo?

Que el Camino de Santiago ya es un fenómeno a nivel mundial no es ninguna exageración. Este mismo verano, los escasos seis kilómetros que ha recorrido Angela Merkel junto a Mariano Rajoy han servido como percha perfecta para que los grandes medios a nivel internacional se hagan eco de la popularidad del Camino. The New York Times publicó en la portada de su versión digital un artículo que muestra la evolución que ha vivido el Camino, así como su importancia como motor económico.

Pero el diario neoyorkino tampoco obvió los aspectos más negativos de su terrible masificación. Entre ellas señala cómo la intensiva presencia de peregrinos durante las temporadas altas provocan que se pierda, en parte, esa sensación de tranquilidad, así como el sabor más tradicional del recorrido. Este hecho ha provocado que los más devotos, así como aquellos que pretenden vivir una experiencia más auténtica busquen épocas del año más allá de la temporada alta.

Esto mismo ocurre con la Misa del Peregrino en la Catedral de Santiago. El tradicional acto ha sido uno de los principales alicientes para los creyentes, pero la multitudinaria presencia de turistas ha provocado que en muchos casos este se convierta en un espectáculo lleno de flashes y ruido, más que en un acto litúrgico. Uno de los principales atractivos es el famoso botafumeiro. Este enorme incensario solo suele utilizarse los domingos, pero también existe la opción de contratar este acto. Eso sí, tras previo pago.

El aumento de peregrinos también trae consecuencias negativas y algunos optan por recorrer rutas menos conocidas
 
Novello opina que es el precio del éxito y afirma que la experiencia pierde de autenticidad cuando no hay un fin espiritual o cultural. Como anécdota para ejemplificar su opinión, indica que en una ocasión una voluntaria le contó que tuvo que llamar la atención porque una peregrina se puso a tomar el sol en bikini al lado de una iglesia. De la misma opinión es Olaizola que cree que la masificación es muy útil desde un punto de vista económico, pero a él no le acaba de convencer, ya que pueden dar lugar a triquiñuelas como que algunos hagan negocio a costa de cargar con las mochilas de los peregrinos.

Olaizola cree que este tipo de actuaciones desvirtúan el Camino, aunque también indica que se intentan controlar. En ocasiones esto es muy complicado, como cuando los turistas sacan el móvil para hacer fotos en la Misa del Peregrino. Pese a que sea imposible aislarse de todo ese tipo de actuaciones, el religioso señala que hay muchas más rutas, menos masificadas y más tranquilas que la francesa. Novello culmina afirmando que lo ideal es buscar una conciliación entre las diferentes motivaciones que puedan tener los peregrinos.

Este tipo de cambios no es algo exclusivo del Camino de Santiago. Tal y como dictan las leyes de mercado, con el aumento de la demanda, la oferta también crecerá. Esto es lo que ha ocurrido con la ruta jacobea, que ante la necesidad ha sido capaz de adaptarse a pleno siglo XXI, ¿pero qué pasará si sigue creciendo el número de peregrinos?

Todo hace indicar que recorrer la ruta santiaguesa no es una moda pasajera y que en los próximos años seguirá en esta misma línea creciente. Su éxito no solo se debe a una fuerte campaña de apoyo institucional, también han aparecido nuevas demandas de turismo que el Camino de Santiago cubre y, además se ha extendido la idea de que: “el Camino hay que hacerlo al menos una vez en la vida”, que en gran parte está fomentada por el boca oreja de peregrinos satisfechos a sus conocidos.

Pero también es importante que el crecimiento sea constante y que a este le acompañen unas labores de mejora y mantenimiento, señala Novello. Es necesario evitar caer en el habitual error de explotar demasiado el recurso hasta que acabe por destrozarse una tradición que está cerca de cumplir once siglos.

Un año de cárcel por la agresión a una peregrina

Un vecino de Palencia, de iniciales I.F.F. y 29 años, que estaba acusado de tentativa de agresión sexual contra una peregrina de nacionalidad coreana en el Camino de Santiago, ha asumido una pena de un año de cárcel y dos años de libertad vigilada.

El acusado, que cumple una pena de cárcel en León por un delito similar contra otra peregrina extranjera, asumió esta pena antes de la celebración de la vista oral en la Audiencia Provincial de Palencia, según informaron fuentes judiciales.

Las claves para hacer el Camino de Santiago si eres diabético

La Fundación para la Diabetes aconseja llevar insulina suficiente, reforzar los controles de glucosa y aumentar la hidratación, entre otra...