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miércoles, 20 de noviembre de 2013

La piedra milagrosa que hacía llover y salir el sol

El monte de Santa Mariña -al este del municipio de O Incio, en el límite con Samos y Sarria- es especialmente conocido por su valor arqueológico. En el lugar existe un conjunto de más de cuarenta mámoas o dólmenes que desde el 2006 goza de la categoría de bien de interés cultural. Pero el paraje también es escenario de una singular tradición bastante menos conocida, la Pedra do Tempo, aunque se conserva en la memoria de los vecinos de los pueblos de la zona.

Para llegar a este lugar hay que salir de localidad de Buxán -en O Incio- por la carretera que lleva a Santa Cristina do Viso. En el kilómetro 1,2 abandonamos el asfalto y nos desviamos a la izquierda por una pista de tierra que asciende hasta la cumbre del monte de Santa Mariña, situada en el kilómetro tres. En este punto se empata con otra pista de tierra. Hay que torcer a la derecha y caminar por ella unos trescientos metros hasta la altura de un camino que sale a nuestra izquierda. Tomamos este nuevo vial que da acceso a varias mámoas y al lugar donde se encuentra la Pedra do Tempo, situado a unos cien metros.

La Pedra do Tempo consistía en una gran losa de pizarra que se mantenía en posición vertical con la ayuda de otras piedras de menor tamaño. Según recuerda Álvaro Pereiro, un vecino de Buxán que oyó contar esta tradición a sus abuelos, en tiempos existía la creencia de que cuando la losa era removida y colocada verticalmente dejaba de llover. Esto se hacía habitualmente en primavera. En septiembre la piedra era tumbada de nuevo sobre el suelo para que volviesen las lluvias. Pero para que la milagrosa virtud de la Pedra do Tempo fuese efectiva, era preciso que se pusiesen de acuerdo para levantarla o para tumbarla los vecinos de las cinco parroquias del contorno: Santa Cristina do Viso, Toldaos y Reboiro -en O Incio-, Loureiro -en Sarria- y Teibilide, en Samos. «Pero poucas veces funcionaba, porque era raro que se puxesen de acordo as cinco parroquias ao mesmo tempo», explica Pereiro.

La Pedra do Tempo -o al menos una parte de ella- todavía se conserva en su lugar original. En cambio, ya no quedan restos de la antigua capilla de Santa Mariña, que se encontraba en el mismo sitio y que según cierto documento ya existía en el año 1700. En los tiempos de la Desamortización de Mendizábal, entre entre 1835 y 1836, la capilla citada como linde entre las parroquias de Bardaos y Goo. El límite estaba justo delante de su puerta.

El poder legendario de la Pedra do Tempo parece relacionado con la tradición vecinal de pedir rogativas para que lloviese o dejase de llover, que en tiempos estuvo muy arraigada en la zona. Según cuenta Álvaro Pereiro, en Buxán se decía que dos hermanas que vivían en el pueblo fueron una vez a encargar unas misas al cura de la parroquia -cada una por su lado- para influir en el cambio de tiempo. Una de ellas pidió lluvia para que regase su huerta y la otra hermana solicitó todo lo contrario, ya que todavía tenía el centeno sin segar. El cura ofició las misas para ambas hermanas y dijo: «Que Deus faga o que poida».

Restos megalíticos 

En los alrededores de la Pedra do Tempo se encuentran algunas de las mámoas que forman parte de este importante conjunto, cuya antigüedad se estima aproximadamente entre hace 6.000 y 4.000 años. De todo el conjunto, solo once túmulos conservan parte de sus primitivas cámaras funerarias de piedra. Las demás fueron destruidas en épocas imprecisas -bien por la preparación del terreno para labores agrícolas o por los el saqueos de los buscadores de supuestos tesoros- y en su mayor parte está cubiertas de maleza, aunque su perfil puede percibirse sobre el terreno. Los túmulos son de forma semicircular, con diámetros que oscilan aproximadamente entre diez y cinco metros. Entre 1992 y 1993 se realizaron algunas excavaciones en la necrópolis megalítica dentro del frustrado proyecto arqueológico Val de Sarria-Val do Mao.

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