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martes, 1 de octubre de 2013

Un muñeco con alma de niño al final del Camino

Un muñeco con alma de niño al final del CaminoAntontxu era el peluche de Ibai. El niño, de 12 años, no se separaba jamás de su osito. Lo llevaba a todas partes. Era un regalo de su padre, que lo trajo de Australia hace 44 años. Cuando estaba en el pueblo (Zarzosa de Pisuerga), donde coincidía con más de 20 familiares, lo guardaba debajo de la cama. Lo mantenía a salvo para poder dormir junto a su 'tesoro'. Solo se despegaba de él cuando hacía el Camino de Santiago. No quería que nadie se lo quitara. «Lo dejábamos en el coche», recuerda su madre, Marga Arroyo, que hoy termina una ruta que comenzó hace 31 días en Burgos. Lo hace con Antontxu, que 'viaja' colgado de su mochila. Una travesía con tintes reivindicativos, en memoria de Ibai Azkue, que falleció el año pasado junto a otras cinco personas al precipitarse el coche en el que viajaba por una esclusa del Canal de Castilla. Una vía, subraya Marga, «en mal estado y deficientemente señalizada».

El 11 de agosto de 2013 se cumplió un año. A las cuatro de la madrugada, un grupo de amigos que veraneaba en la localidad burgalesa de Zarzosa de Pisuerga se disponía a volver a casa tras disfrutar de una excursión a San Llorente de la Vega, un municipio que dista apenas 17 kilómetros y donde se celebraban las fiestas patronales. Los chavales se repartieron entre dos coches y el destino hizo el resto. En el primero, un 'Volkswagen Touran' conducido por Marta Santamaría, una enfermera bilbaína de 37 años, viajaban su hija Irati, de seis, su sobrino Ibai, su amiga Margarita Alonso, y las jóvenes burgalesas Laura Pérez, de 18, y Paula Santamaría, de 15. La tragedia ocurrió en el término municipal de Naveros del Pisuerga, en la provincia de Palencia, en una carretera secundaria en bastante mal estado que discurre junto al Canal de Castilla. La tragedia se desató en un puente, a la altura de la esclusa número 13. El vehículo golpeó la bionda y se precipitó al agua, quedando sumergido con todos sus ocupantes en el interior. Arroyo, que viajaba en el segundo turismo, vio caer al canal el coche donde viajaba su hijo. Se lanzó al agua para intentar salvarle. El tramo es un auténtico punto negro de la red viaria. En los últimos 40 años han perdido allí la vida 14 personas. «¿Queremos que muera más gente?», denuncia Arroyo, quien critica el estado de este tramo. «Me alegro de que lo arreglen, pero basta que pasen unos meses para que vuelva a estar mal. Podrían poner otro puente al lado», sostiene.

Un regalo especial 
 
La madre de Ibai lamenta que «ninguna autoridad me haya llamado» desde entonces. Ahora está «muy cansada», y tras terminar el Camino de Santiago, se dedicará a la recogida de firmas. Ha sido más de un mes lleno de anécdotas. «La gente me esperaba en los pueblos», cuenta. Guarda especial recuerdo de una chica de Cantabria con la que coincidió en un albergue de Sahagún (León). Esta mujer, de quien no sabe nada, le contó que desde que nació su hijo (fallecido hace 15 años a la edad de tres) llevaba una botita suya como llavero. Cuando Marga Arroyo salió e la ducha vio ese 'amuleto' colgado de la concha que lleva Antontxu. «Para mi fue muy emotivo», dice un día antes de terminar su larga travesía.

Arroyo narra su ruta con imágenes y comentarios en el blog www.ibaisiguetucamino.com (en un mes ha tenido más de 20.000 visitas), en el que reivindica el arreglo de la carretera. Además, han repartido 7.000 chapas con el lema 'Antontxu sigue tu camino'. El osito de Ibai ha realizado la travesía sin su dueño. Para su madre, el Camino «no acaba aquí». Seguirá luchando por 'Kurrupipi', como llamaba cariñosamente a su hijo.

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