Días para el próximo año Santo

martes, 3 de septiembre de 2013

Una anemia y 7 kilos menos

Siete kilos menos de peso, una anemia de caballo, un dolor prostático importante y 19.000 calorías consumidas en 24 horas y 56 minutos, el tiempo que necesitó para cubrir su Camino de Santiago particular entre Roncesvalles y la capital gallega encima de una bicicleta. Pero lo más llamativo de ese reto cumplido, al margen de batir la mejor marca que existía hasta su logro, es que Mikel Azparren pasó tres controles antidopaje a instancias de sus patrocinadores, Skoda, Orbea y la empresa Madina-Azparren.

«Me presté voluntario a pasarlos y los tres estuvieron de acuerdo», explica Mikel. El resultado de su último control es 37,4 de hematocrito, 12,9 de hemoglobina, 4,2 de hematíes y resultados negativos en Epo, hormona de crecimiento y testosterona. Los resultados obran en poder de quienes hicieron posible la aventura. 

Después de conseguir el reto, para el que necesitó un día entero y 56 minutos, Mikel Azparren cree que «hacerlo en 24 horas es posible, pero te tiene que salir todo medido y eso es casi imposible», explica. El primer control que se hizo, el 23 de julio, arrojó una cifra de 39,4 de hematocrito. El 18 de agosto esa cantidad había bajado a los 37,8.

«Físicamente acabé muy tocado. Arrastro una anemia importante. Llegué a consumir 19.000 calorías y 40 bidones de agua, sales y té con melaza», confesaba varios días después.

Lo que sí hizo fue comer mucho durante la prueba: «Metía al cuerpo todo lo que me entraba, pastel casero de crema de melocotón, pastel con mermelada de manzana, pastel vasco, coco... En la parte final, en los los últimos cien kilómetros, consumí geles y barritas energéticas y pastel, umebosi, que tiene arroz en bolitas con una pasta japonesa».

Lo pasó mal. Quienes iban con él pensaron que a las cuatro de la mañana, tirado en un arcén de una carretera gallega, abandonaba: «Me enfrié. Cuando llevaba doce horas seguidas encima de la bicicleta, antes de entrar en León, me cambié de ropa entero, me aseé un poco y me puse el casco con la luz para pedalear de noche. En esas primeras doce horas realicé una media de 35,3 kilómetros por hora».

Lo peor llegaría superado Astorga, en el puerto de La Cruz de Hierro: «A cinco kilómetro del inicio paré. Me senté en el suelo. Ixio Barandiaran me quitó la ropa. Me tuvo que vestir entero. Tomé café y un bocadillo de patata con pimiento rojo. Estuve 35 minutos parado. Acumulaba un retraso de 25 minutos».

Todavía le quedaría algo peor, la bajada de La Cruz de Hierro, muy bacheda: «Me dormía encima de la bicicleta. El pueblo se llamaba, y se llama, Acebo. Hubo un momento en el que me desperté antes de de pegarme contra una casa. No te das cuenta, te duermes y te caes como un fardo. A partir de ese momento fui bien. En alto de O Cebreiro me dieron un bidón y me fui al suelo». Por si esto no fuese suficiente, todavía le quedaban más cosas: «Los últimos 120 kilómetros eran muy quebrados, en Galicia».

Salió de casa con 69 kilos y volvió con 62. Lo peor, más que el cansancio, «es gestionar el sueño. Al final le salieron 762 kilómetros, diez más de los 751 que tenía previstos. Como recuerdo de ese viaje le quedan unas cuantas heridas en el cuerpo y un reloj rayado «cuando me pegué con una pared. En las últimas cinco horas ves que pierdes reflejos».

Contó con el buen trabajo de las policías locales de Burgos, Ponferrada y Santiago, que le permitieron no perder ritmo. A su paso por Pamplona tuvo la ayuda de la Guardia Civil. Una vez superado ese reto, ya tiene en su cabeza otra idea para desarrollar mientras se va centrando físicamente. «Aunque no hago más que comer, no engordo ni un kilo. Desayuno dos veces. Cuando estuve cenando con los amigos me comí dos pizzas. Ni aún así engordo».

No hay comentarios:

'Sor bicicleta', la monja más veloz del Camino de Santiago, conquista la Red

A toda máquina y concentrada en su objetivo. Así va la protagonista del último vídeo que ha enamorado a las redes. Se trata de una monja en...