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martes, 10 de septiembre de 2013

La peligrosa cima del Camino de Santiago

Es mediodía. En el mercadillo de Saint Jean Pied de Port un vendedor, megáfono en mano, vocea su mercancía. A escasos metros arranca la etapa del Camino Francés que une esta población con Roncesvalles. El cartel indica seis horas y media de caminata para pasar de los 190 metros de altitud de este lugar a los 1.430 del collado Lepoeder. En la salida, un refugio de peregrinos lleva el nombre de Napoleón, que invadió España por esta ruta.

«Salimos tarde», apunta Pablo Montejano, un madrileño que hace esta etapa porque «es el cromo que me falta». Y es que ha hecho todos los tramos de la ruta francesa, incluido el de Santiago a Fisterra. Mientras la ruta de unos 20 kilómetros se va empinando, evoca algunos de los tramos, como la llegada hasta el faro del fin del mundo.

Tras más de una hora de recorrido, una zona de carballos invita al descanso. «Esto es como Galicia», señala Montejano. Dos parejas de franceses hacen la ruta de vuelta y saludan sonrientes. Bajo uno de los carballos Iván se cambia la camiseta empapada de sudor. Ya en la bajada hacia Roncesvalles, este joven peregrino contará que hace más de veinte días que salió de Rumanía y su destino es Compostela.

La terraza del refugio de Orisson está llena, y es que desde allí el panorama de colinas y valles es espectacular. Sigue la subida y baja la niebla. Vacas equilibristas pastan en las empinadas laderas. Cientos de cabras y ovejas vigiladas por un pastor sentado en una furgoneta. Estos pastores tienen como protectora a la Virgen de Biakorri, asentada en una cresta rocosa.

Uno de los mojones está rodeado de recuerdos: fotos, estampas, cruces, un paquete de tabaco y un mechero. ¿Ayudará el Camino a dejar de fumar?

«Este mojón sale en la película The Way», señala Montejano, casi en la cima. Más adelante, un cartelón anuncia los 765 kilómetros a Santiago, cerca de la fuente de Roland y la entrada en Navarra.

Entre las hayas hay una lápida: «Dad por todo gracias a Dios», con un nombre, Antonio Jorge Ferreira, y varias fechas: «29-8-53/13-1-02. Peregrino, Brasil. Oct. 94. Oct. 95». Estas últimas, de cuando hizo la ruta este brasileño desaparecido en enero del 2002 mientras hacía esta etapa. A los dos meses apareció su diario y luego su cuerpo en Valcarlos, la frontera franco-española. Cerca de Roncesvalles hay otra lápida, la de Gilbert Janeri, un ejecutivo también brasileño, de 43 años, fallecido el pasado mes de marzo. Su cuerpo apareció entre la nieve y la vegetación, posiblemente tras despeñarse.

La niebla baja hasta el refugio de Roncesvalles, final de la etapa de la cima del Camino.

Fuente:  http://www.lavozdegalicia.es/noticia/2013/09/10/peligrosa-cima-camino/0003_201309E10P52991.htm

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