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domingo, 2 de junio de 2013

San Juan de Ortega, un hito en el Camino de Santiago

El Camino de Santiago en la provincia burgalesa tiene una parada obligada para los peregrinos: el monasterio de San Juan de Ortega. Un punto emblemático en el recorrido a Compostela que atiende a miles de personas año tras año. Este lugar emerge en la historia a mediados del siglo XII, cuando Juan de Quintanaortuño se retira a la soledad de los Montes de Oca. Es San Juan de Ortega y había colaborado con Santo Domingo de la Calzada en la construcción y reparación de puentes durante años. Toda su vida estuvo ligada a favorecer el tránsito de los caminantes por la zona. En esta localidad, el patrón de los aparejadores levantó una capilla dedicada a San Nicolás de Bari, un hospital de peregrinos y una botica. Su obra no terminó a su muerte. 

En la actualidad, el monasterio incluye la iIglesia monacal que fue restaurada ya, la capilla de San Nicolás de Bari, el claustro de los Jerónimos y el refugio de los Peregrinos. Una referencia en el Camino de Santiago, donde no solo se ofrece atención física sino también espiritual a todos los que pasan por allí. Por ello, la Junta de Castilla y León, Caja de Burgos y el Arzobispado quieren convertir este lugar en un hito jacobeo de profunda significación, explica el director general de Patrimonio, Enrique Sáiz. Con este objetivo, en 2009 se firmó un convenio entre las tres instituciones «para la conversión y adecuación de las ruinas del monasterio, su restauración y la instalación fundamentalmente en el antiguo Claustro de los Jerónimos de una hospedería, un centro para peregrinos y un centro asistencial», apunta Sáiz. 

Desde entonces, se han realizado acciones de limpieza, de consolidación de las ruinas e incluso de puesta en valor, de forma que, durante el Año Jacobeo, los peregrinos ya pudieron visitar de forma más cómoda y también didácticamente algunas de las partes del monasterio que hasta entonces estaban inaccesibles, destaca el director general de Patrimonio. También permitieron diagnosticar el estado de las ruinas y la documentación de las partes para su restauración. 

Primera fase de rehabilitación
 
La Junta de Castilla y León licitó hace unas semanas, por procedimiento abierto con pluralidad de criterios de actuación, la contratación de la primera fase de restauración y rehabilitación del Monasterio de San Juan de Ortega como centro cultural, albergue de peregrinos y centro asistencial. «Es un 80% o 90% del total y supone actuaciones en torno al claustro de los Jerónimos que estaba medio arruinado», explica Sáiz, que añade que «se van a reestructurar todo el cuerpo, especialmente, el ala norte que estaba prácticamente demolida y también se va a proceder a una primera distribución de la planta baja y segunda». Las acciones previstas consisten en la restauración general de las cubiertas y de sus armaduras estructurales y paramentos exteriores de piedra, construcción de una nueva arquería en el ala norte del claustro, completando el conjunto y aprovechando algunos elementos originales refuerzo de las alfarjías, adaptándolas a las nuevas necesidades estructurales y de uso, así como la distribución de espacios en las tres plantas del monasterio.

Con un presupuesto base de licitación de 3,37 millones de euros –con impuestos suma cuatro millones de euros (2,7 millones aporta la Junta de Castilla y León y 1,4 millones Caja de Burgos)–, la primera planta se va a dejar diáfana «para posibilitar en esta y en la baja dejarlas útiles para la instalación tanto del centro jacobeo como centro asistencial, donde se puedan realizar actividades de voluntariado», anota Sáiz. El fin es, por tanto, cultural y social. «A la vez que se quiere reconstruir el monasterio para paliar el estado de ruina, queremos convertirlo en un hito jacobeo de profunda significación, desde el punto de vista de la participación de los peregrinos en una actividad social, acorde a lo que es el Camino». También se intervendrá de forma puntual la zona superior a la capilla de San Nicolás.

«La fase final, que debería hacerse a continuación, tiene que ver con la distribución de la primera planta que, en estos momentos, se queda sin repartir, y con la implementación de algunos centros de instalaciones que van fuera del Monasterio y que necesita la disponibilidad de algunas parcelas que, ahora mismo, el Arzobispado está trabajando por conseguir», expone el director de Patrimonio. 

Plazo de ejecución de 36 meses
 
En cuanto a la duración de estas obras, se licitan por 36 meses, por su gran complejidad. Asimismo, Sáiz tampoco se atreve a dar una fecha exacta para el inicio de la ejecución, pues «tiene amplios plazos, ya que en estos momentos se presentan muchas empresas y dependerán del tipo de licitaciones y de las ofertas». Aún así, «confío en que a finales de verano puedan comenzar». 

El objetivo es «que la propia restauración sea una actividad de conocimiento de los propios monumentos y las visitas, así que vamos a tratar que no haya un cierre por obras del monasterio y que parte de los usos finales que se prevén también, como la hospedería o el apoyo al albergue de peregrinos, puedan ser compatibles con otras trabajos de conclusión del centro asistencial». Dentro de tres años, «confío que las cuestiones relativas a la disponibilidad presupuestaria de recursos y a la propia consolidación institucional de Caja de Burgos pues esté ya resuelta y podamos contar con nuevos recursos»".

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