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domingo, 3 de febrero de 2013

Diez consejos para que el Camino de Santiago no termine en rescate.

1. Consultar la predicción del tiempo 

Consultar el parte metereológico antes de iniciar cada etapa del Camino de Santiago es una condición indispensable para llegar a meta sin más problema que las ampollas. A los coreanos que el pasado 24 de enero tuvieron que ser rescatados por los Bomberos de Navarra los sorprendió una intensa nevada que los dejó totalmente aislados. La zona estaba en alerta por temporal.

 

2. Calzado y ropa adecuados

Es imprescindible llevar calzado muy cómodo y elástico, siempre preparado para los aguaceros que pueden caer durante la ruta. Los expertos recomiendan dos pares de pantalones, ropa interior, jersey o forro polar para el verano y para el invierno parka con forro polar y revestida de teflón. Un impermeable es básico y también unas gafas de sol, sombrero o gorra y crema solar de alta protección para hacer frente a situaciones imprevistas porque el tiempo en el Camino es muy cambiante. 

3. El peso de la mochila

Un problema de los no iniciados en el Camino de Santiago es el peso que suelen tener sus mochilas a la hora de emprender viaje. Y es que siempre parece poco y los peregrinos inexpertos tienden a cargarse a sus espaldas con demasiado ropa y calzado que finalmente se acaban convirtiendo en un lastre. Teniendo en cuenta que es un elemento con el que el caminante tendrá que cargar todo el día, es necesario reducir su peso al mínimo posible, intentando que no supere el 10% o 12% del peso corporal. En ningún caso debe exceder los 10 kilos, incluyendo el agua. 

4. Alimentos ligeros y una pizca de sal

El gasto energético que requiere emprender el Camino de Santiago es muy superior al de una jornada cotidiana, por lo que habrá que compensar este desgaste con una buena alimentación. Los profesionales del Camino dicen que lo más aconsejable es empezar el día con un desayuno completo y energético que ayude a realizar los primeros kilómetros. Durante el recorrido es vital tomar alimentos ligeros y nunca comidas en abundancia. La más fuerte del día debe dejarse para la última hora. Además de ir siempre provistos de agua, es una buena idea llevar una pizca de sal y algún dulce en la mochila.

5. Elegir la estación del año

Aunque cualquier época del año es buena para iniciar el Camino hasta la tumba del Apóstol Santiago, hay que tener presentes las condiciones climatológicas para no encontrarse con sorpresas. Algunas webs especializadas apuntan que los meses que van de abril a octubre son los más recomendables, porque la mayor parte de los albergues están abiertos y la temperatura es más templada. En los meses de verano el calor es más intenso y es más complicado encontrar alojamiento, sobre todo en Galicia. En invierno, las nevadas en las zonas de montaña son frecuentes y peligrosas si no se está preparado. También hay menos horas de luz y las mochilas deben llevar más peso.

6. El móvil siempre cargado

Una de las motivaciones que lleva a muchos caminantes a iniciar esta andadura milenaria es la espiritualidad. La soledad, el relax y la desconexión son algunas de las bondades de esta ruta que pueden verse perturbadas por la presencia de un teléfono móvil. Sin embargo, este invento de la vida moderna puede ser un buen aliado en situaciones de peligro. También se revela como básico si te pierdes o te sales de la ruta. Una peregrina de Texas fue rescatada por la Bomberos de Lugo después de estar cuatro horas perdida y deambulando por la montaña gracias a su terminal móvil. En los albergues no suele haber problemas para cargar la batería del móvil en los enchufes libres.

7. Botiquín de urgencia

Aunque la mochila debe ir lo más liberada posible, es conveniente estar preparado para las pequeñas lesiones que las largas horas de caminata pueden causar. Además de pomadas para las rozaduras y algún analgésico, es recomendable saber cómo actuar en situaciones probables como los golpes de calor. El afectado siempre debe colocarse en un sitio fresco, beber líquido con ciertas pausas o bebidas isotónicas y agua con un poco de sal o bicarbonato. En caso de agujetas, los masajes y el uso de linimentos siempre ayudan.

8. Documentación

DNI o cualquier documento de identidad, tarjeta sanitaria, diario de Ruta, dinero en metálico y tarjetas de crédito nunca deben faltar. Es aconsejable tener cuidado con los robos, sobre todo en los albergues, y mantener la documentación y el dinero a resguardo. Con la Credencial, además, se puede disponer de atención médica en todos los centros de salud del Camino.

 

9. No más de 30 kilómetros

Una buena preparación física es vital para que el Camino no finalice antes de llegar al Obradoiro. Además de entrenar caminando en las semanas previas al peregrinaje, los expertos indican que los primeros días las etapas no deben sobrepasar los 15 o 20 kilómetros. A partir del quinto o sexto día se podrán ir aumentando los kilómetros de las etapas, siempre sin sobrepasar la frontera de los 30.

 

10. No aislarse demasiado

Son muchos los peregrinos que deciden iniciar esta ruta para desconectar de su día a día o para encontrarse a sí mismos. Hacer el Camino en soledad es una experiencia positiva que muchos valoran pero hay que tener en cuenta sus peligros para poder prevenirlos. Tener localizado a algún grupo de personas, no adentrarse solo en zonas complicadas y evitar acampar sin compañía son nociones básicas para que el viaje acabe bien.

Fuente: ABC