Días para el próximo año Santo

sábado, 18 de febrero de 2012

San Ignacio echa a andar

Camino Ignaciano. Los peregrinos no solo caminan hacia Santiago. Una ruta recrea los 600 kilómetros que completó el fundador de los jesuitas en 1522
Cuando se habla de peregrinos, la primera palabra que viene a la mente es Santiago, la capital gallega que recibe a miles de caminantes cada año. Si los que conversan son Jaime Badiola y Michael Pastor, la respuesta no es la misma. Hace un par de años, un grupo de laicos y jesuitas, entre los que se encontraban estos dos bilbaínos, rumiaron la idea de completar el camino que hizo otro santo, Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús. La historia cuenta que en 1522, recuperado de las heridas de guerra en el Santuario de Loyola, aquel caballero de fe renovada echó a andar desde el corazón de Gipuzkoa con idea de llegar a Tierra Santa, en su particular conversión religiosa. En su primera etapa se quedó en Manresa, la otra 'capital' ignaciana, con permiso de la basílica de Azpeitia. La peregrinación por paisajes casi vacíos, sin casas, sin luz, sin carreteras, ha sido hoy actualizada por la Compañía de Jesús para que pueda ser completada por los caminantes del siglo XXI. El proyecto será presentado en el campus donostiarra de la Universidad de Deusto el próximo 20 de marzo.
El objetivo es consolidar el proyecto para el 2022, cuando se cumplirá el quinto centenario de la llegada de Ignacio a Manresa, que la Compañía celebrará como un 'año santo', al estilo de los conocidos 'jacobeos' que tanto movimiento de peregrinos suscitan. Hasta entonces promocionarán la ruta a través de su extensa red educativa, con más de doscientas universidades en el mundo, pero también a través del sector turístico, instituciones públicas y privadas y otras congregaciones religiosas, porque nace con espíritu abierto, «para ser vivida en clave espiritual pero también para quienes quieran disfrutar de una experiencia diferente en sus vidas, como alternativa, que no competencia -precisan-, al Camino de Santiago».
La ruta se inicia en la casa santa de Loyola, en la que Iñigo de Loyola, el futuro San Ignacio, nació en 1491 y se convirtió a la fe cristiana en 1521. Siguiendo sus pasos, los peregrinos se dirigen primero al santuario de Arantzazu y después hacia Navarrete y Logroño. De allí caminan a Tudela y Zaragoza. Luego Fraga y Lérida. Llegados a Montserrat, se dirigen finalmente a Manresa, ciudad en la que Ignacio recogió sus experiencias personales en la obra 'Ejercicios espirituales', que desde entonces son practicados por los fieles ignacianos. En total, 600 kilómetros que se han dividido en 27 etapas. El peregrino puede encontrar toda la información útil en la página web 'www.caminoignaciano.org', en la que se propone una guía espiritual para sacar el mayor provecho «al viaje que también se emprende desde el interior», añade Badiola. De momento no hay una flecha amarilla como símbolo del camino, pero se está trabajando en un logotipo reconocible para señalizar la ruta, ya marcada en mapas y senderos.
Jesuita, profesor en el colegio de la Compañía en Bilbao, aficionado a la montaña y antiguo scout, Michael Pastor acompaña desde hace varios años al grupo de alumnos de 3º y 4º de la ESO que dedican diez días del verano a completar un tramo del Camino de Santiago. Hace dos años, les propuso un cambio de rumbo. «¿Por qué no cubrimos el camino de Ignacio?». Cincuenta chavales de la comunidad Arrupe Bilbao y otros diez monitores respondieron con un sí. Fueron los primeros del camino, entre Loyola y Navarrete. El verano pasado, coincidiendo con el encuentro 'Magis' en el Santuario de Loyola, organizado por los jesuitas como antesala de la recepción al Papa en Madrid, una de las actividades que se programaron fue recorrer varios kilómetros de la ruta ignaciana, a su paso por Gipuzkoa. 27 jóvenes venidos de Hungría, Indonesia y Polonia recrearon aquella experiencia de San Ignacio. «Ese fue el segundo impulso» al proyecto, que en septiembre empezó a tomar forma virtual a través de la web.
«El éxito es el camino»
El camino nace prácticamente de cero, sin la tradición histórica de otros fenómenos religiosos como la propia ruta jacobea. Pero ese punto de partida que puede parecer un hándicap quiere ser aprovechado para 'vender' la experiencia como un peregrinaje 100% auténtico, con las esencias que, dicen los peregrinos más tradicionales, ha perdido el trayecto hasta Santiago, mucho más explotado. Los caminantes que han completado la ruta le auguran mucho futuro. «Habría que pensar cuál sería la medida del éxito, porque para mí ya lo tiene. En nuestro colegio -Jesuitas de Bilbao- el camino ya se ha consolidado, aunque sea más exigente. El grupo de chavales que lo recorrió volvió mucho más unido, porque supieron superar las dificultades del camino juntos. Ese es el éxito, el propio camino», dice Michael Pastor.
Otro de los que han probado esa pureza del camino es el jesuita irlandés Terry Howard. La ruta la completó en 33 días, en 2007. Llegó a Manresa transformado por la experiencia, por dentro y por fuera, con quince kilos menos tras la caminata. «Hice realidad un deseo de toda mi vida -cuenta-. El hecho de recorrer los lugares por los que un día pasó Ignacio me hizo sentir menos turista y más peregrino. Fue una ruta silenciosa y pintoresca. El silencio era justo lo que buscaba y tuve tiempo para la reflexión. Lo que aprendí mientras hacía el camino se convirtió en una nueva actitud hacia la manera en que me enfrentaba a mi rutina de vida», con espíritu de peregrino.

http://caminoignaciano.org/