Días para el próximo año Santo

miércoles, 10 de octubre de 2012

Diario de Roncesvalles a Santiago de Compostela en bicicleta



Un poco de historia
Hemos vivido una experiencia nueva, que aconsejamos a cualquier persona que realmente le guste conocer cosas nuevas y diferentes que lo viva. Se conoce a mucha gente, es algo que hay que vivirlo para realmente poder saber lo que es.
Es algo que espero repetir, pero por otro camino, quizás el Camino de la Costa, quien sabe, pero espero que sea pronto, dentro de 2 años como mucho espero poder hacerlo nuevamente. Lo que está claro es que cuando vuelva a hacerlo, espero que sea con más tiempo, unos 15 o 20 días, para vivir en todo su esplendor lo que el Camino de Santiago significa. Nosotros lo hemos realizado en 8 días, y más que realizar el camino hemos venido a andar en bicicleta, porque es algo que nos gusta. De ahí que lo hayamos hecho en tan poco tiempo. Decir también que hemos pagado la novatada de que era la primera vez que salíamos con alforjas, y hemos llevado mucho peso, más del necesario, pero ya se sabe, de los errores se aprende.
La última etapa ha sido la más dura, pero también la más bonita, tanto por el paisaje como por lo que significaba llegar a Santiago. Navarra y La Rioja también son duras, pero todavía estás fresco. La primera parte de Castilla, hasta Burgos, también tiene lo suyo, con la Pedraja, el Alto de Mosterales. A partir de Burgos carretera y manta. Repito, y no me canso de repetir, que la parte más dura y más bonita, sin duda, la de Galicia, desde Pereje hasta Santiago.
El tiempo nos ha acompañado durante los 8 días, ya que no nos ha llovido mientras estábamos sobre la bicicleta.
La paradoja del viaje es que al mismo tiempo que deseas llegar a Santiago, estás deseando que no se acabe nunca. Esto es debido a "ese algo" que gira en torno a la Ruta Xacobea, que hace de la misma algo único y especial, "algo" que yo aconsejo a todo aquél que pueda realizar el camino lo haga, porque merece la pena, sea cual sea el motivo del mismo: religioso, por deporte, o por cualquier otra razón.
El itinerario
El camino realizado por nosotros ha sido el Camino Francés, pero existen muchos otros. Esta ruta es, sin duda, una de la más recorridas, tanto a nivel de España como a nivel de Europa, porque no solo interesa a quienes la realizan por motivos religiosos, sino que esta ruta es interesante para el que le gusta conocer la historia de nuestros antepasados; para quienes les gustan los monumentos e hitos que existen a lo largo del camino; para quienes les gusta andar, y especialmente si lo hacen por el monte; para quienes les gustan relacionarse y conocer gente; para deportistas que la realizan a pie o en bicicleta; incluso para aquellos que no tienen una razón concreta, pero que les pica la curiosidad de probar y experimentar "eso" que han oído acerca del Camino de Santiago.
En cuanto a la señalización del camino, decir que está muy bien señalizado en general, por lo que resulta más bien difícil el perderse. Además, en caso de que tengas duda, basta con preguntar a cualquier persona que te encuentres y verás que encantada te ayudará.

La Compostela
La Compostela es el certificado que otorga la Catedral de Santiago a quien realiza el camino por motivos religiosos. Para obtenerla hay que cumplir unos requisitos, que son: si vas a pie o a caballo, deberás andar al menos 100 km; si vas en bici al menos 200 km.
Previamente, deberás ir sellando con los sellos oficiales (en los albergues) la credencial del peregrino, que habrás de solicitar en tu parroquia. Una vez en Santiago, con esta credencial obtienes la Compostela.
Año Santo
El próximo Año Santo será en 1999. Será Año Santo aquél año en que el 25 de Julio coincida en Domingo. Sin embargo, no es necesario que sea Año Santo para poder realizar el camino y obtener la Compostela, sino que puede ser cualquier año. Además es preferible realizar el camino cuando no sea Año Santo, porque el número de peregrinos es mucho menor.

La gente del Camino
A lo largo del camino, lo que reina es un gran compañerismo entre la gente que realiza el camino y con los que te cruzas en los pueblos y ciudades. Podrás comprobar que la gente es muy amable, sea de donde sea, sobre todo te darás cuenta en los albergues, donde se comparte todo. Raro es el día en que no conoces a alguien, con el que entablas una amistad especial. Algunos de los que conoces no volverás a verlos nunca, pero si por cualquier razón coincides alguna vez con alguien a quien conociste durante el camino, seguro que la relación no se pierde.

Red de albergues
La red de albergues del Camino Francés es muy amplia y está muy bien acondicionada por los mismos, sin embargo, hay muchos albergues que se quedan pequeños, sobre todo aquellos que están en ciudades o pueblos de gran interés turístico, histórico, etc. Esto unido a que los peregrinos de a pie tienen preferencia sobre los que van en bici, hace que el problema se agrave más para los ciclistas.
Para evitar problemas, el consejo que os doy es el de tratar de pasar la noche en pueblos muy pequeños, con albergues muy pequeños, pues son en estos lugares donde la relación con las gentes del lugar, así como con los propios peregrinos, es mucho más agradable. La experiencia que hemos pasado mis compañeros y yo, ha hecho que en pequeños pueblos, de 15 o 20 casas, hayamos estado mucho mejor que en grandes ciudades, como por ejemplo Burgos, que tiene uno de los albergues con mayores problemas, como más adelante os explico.
Lo idóneo sería andar en bici tan solo por la mañana, para llegar a las 2 o 3 de la tarde al albergue en que vamos a pasar la noche. De esta forma tendremos tiempo para echar un vistazo a los alrededores y para descansar. Sin embargo, tal y como nosotros hicimos el viaje, teníamos que andar hasta las 6 o 7 de la tarde, por lo que cuando llegábamos a los albergues que en principio teníamos pensado pasar la noche, estaban abarrotados de gente, porque la gente que va a pie tan solo anda por la mañana (que ya es bastante), para luego descansar el resto del día. Por lo tanto, nos veíamos obligados a tener que seguir adelante, a pueblos muy pequeños, pero que para sorpresa nuestra eran mucho más agradables, ya que hay poca gente y descansas mejor por la noche. Una de las ventajas de ir en bici es que si llegas a un lugar en que el albergue está completo, puedes andar 5 o 10 Kms. más para llegar al siguiente, cosa que si vas andando esos 5 o 10 Kms. pueden ser interminables (esto si tenemos en cuenta que una persona que realiza el camino a pie, andando mucho realiza aproximadamente 30 kms de media al día, por lo que 10 kms son un 30% más).
A continuación una breve descripción de los albergues en los que hemos pasado la noche, con la valoración de 1 a 5, donde 1 es malo y 5 excelente:
  • RONCESVALLES: pasamos la noche en el albergue juvenil, no en el de los peregrinos, porque no pudimos sacar las credenciales del peregrino a tiempo para pasar la noche en el albergue de los peregrinos. El albergue juvenil está muy bien. El desayuno de la mañana es estupendo. Eso sí, estos albergues son algo más caros, 1300 pesetas por persona (alojamiento y desayuno). Valoración 4.
  • PUENTE LA REINA: existen 2 albergues, uno para la gente de a pie y otro para los ciclistas. El de los ciclistas es tan solo una gran habitación, un aula mejor dicho, con 40 o 50 colchones en el suelo, sin cocina, con un par de duchas. Es gratuito. Para ser un lugar como el que es, Puente La Reina, no está nada bien.
    Valoración 1. El de los peregrinos de a pie si está bastante bien, puesto que tiene cocina.
  • LOGROÑO: albergue muy nuevo, ya que es una vieja casa rehabilitada, de 3 pisos. Dispone de cocina, un patio muy bonito. Además decir que este albergue está regentado por un matrimonio, que han realizado el camino varias veces en bicicleta, por lo que son defensores de los peregrinos que van en bici. Cuesta 400 pesetas y está muy bien. Valoración 5.
  • BURGOS: el albergue a primera vista parece bueno. Son dos barracones de madera, con una amplia zona verde alrededor, puesto que es un gran parque que está en el centro de Burgos. Sin embargo, decir que tiene varios problemas: no dispone de cocina; es un lugar en el que se han registrado varios robos, puesto que está en el centro de Burgos y todo el que quiere puede pasearse por allí y adueñarse de lo ajeno, ya que no tiene ni tan siquiera para guardar las bicis.
    Menos mal que al lado vive un hombrecillo que por veinte duros te guarda la bici en su garaje y por otros veinte duros te da el desayuno por la mañana; poco espacio para toda la gente que pasa la noche en él (a nosotros nos toco suelo); mucha gente para tan solo 2 duchas. En definitiva, para ser Burgos.... El precio es de 300 pesetas por persona. Valoración 2.
  • TERRADILLOS DE LOS TEMPLARIOS: este albergue es privado, con un precio de 1000 pesetas el alojamiento. También dan comidas, pero nosotros decidimos cocinar nosotros mismos. Habitaciones individuales (para 2 o 3 personas), duchas con agua caliente (cosa que no en todos es así, debido a que en la mayoría tienen depósitos y, debido a la gran afluencia de personas, los calentadores no dan abasto), un patio acogedor y, sobre todo, un agua del pozo que levanta a un muerto, de verdad. Es pequeño, pero como he mencionado, estos son los mejores. Valoración 5.
  • MURIAS DE RECHIVALDO: albergue como el anterior, pequeñito, pero sin cocina. Es una vieja casita de planta baja, con el único inconveniente que no tiene cocina. Por lo demás es estupendo. Su precio es la voluntad. Además, aquí el sello te lo hacen a mano, puesto que el sello de que disponen es muy viejo, algo muy original. Valoración 4.
  • PEREJE: otro albergue en un pequeño pueblecito, pero este, más que albergue parece un chalet. Es nuevo, con un amplio jardín, zona de picnic, muebles de madera buena, con un chiringuito de refrescos, los 40 principales a todo volumen, con cocina equipada a tope (microondas y todo), teléfono,..., en definitiva muy elegante. Lástima de que las duchas fuesen con agua fría debido a que los calentadores se quedaban cortos. Su precio es de 300 pesetas.
    Valoración 5.
  • LIGONDE: albergue situado en un pueblo de 15 o 20 casas, pequeño pero muy agradable, con las mejores literas en las que hemos pasado la noche, con cocina, duchas con agua caliente (vaya lujo, ya ni me acordaba). La señora que lo lleva es muy maja, muy agradable. Es un albergue cuyo precio es la voluntad.
    Valoración 5.
  • SANTIAGO: en este albergue no pasamos la noche, tan solo nos duchamos.
    Es enorme. Lo poco que pudimos ver es que este albergue es como cualquier otro pero elevado al cubo, porque vuelvo a repetir que es enorme. Valoración 4.
CONSIDERACIONES
  • Para poder hacer uso de los albergues de peregrinos, previamente tenemos que tener la credencial de peregrino, credencial que puedes hacerla en Roncesvalles.
  • Si puedes llevar algún papel de tu parroquia para que conste que realmente vas a realizar el camino como peregrino tanto mejor.
  • Para el caso de los albergues juveniles, hay que hacerse el carnet de alberguista. Para ello pregunta en la oficina de turismo que te corresponda para realizarlo. Tan solo es necesario presentar el DNI y pagar el importe correspondiente (500 pesetas).
  • Tened en cuenta que para aquellos que vayáis a realizar el viaje en el año 99, que es año Xacobeo, la cantidad de gente que va a realizar el camino va a ser el doble o el triple que cualquier otro año, por lo que debéis tener en cuenta que los problemas para encontrar alojamiento van a ser muchísimo mayores.

Roncesvalles - Puente la Reina
1ª etapa (mañana) Roncesvalles – Iroz 34 km.
Comenzamos a pedalear a eso de las 10 de la mañana, después de haber cogido nuestras credenciales. Chispeaba un poco, pero la emoción de empezar la aventura apenas nos dejaba notar lo que ocurría a nuestro alrededor. Esta 1ª etapa es dura, ya que los caminos por los que transitamos son poco aptos para las bicicletas, sobre todo si tenemos en cuenta que vamos con alforjas. Nos tenemos que bajar de la bici con asiduidad, debido a que hay mucha piedra suelta, sobre todo al subir y bajar el Alto de Erro. Por contra, el paisaje no tiene desperdicio. A partir de dicho alto bastante bajada, que hay que tener un buen control de la bici porque el terreno se las trae.
Pasamos por pequeños pueblos, muy típicos del lugar. Mención especial merece el de Burguete, pueblo que tan solo está a 2 km. de Roncesvalles, con calles y casas muy adornadas. Llegamos al alto de Mesquiriz sin mayores problemas, para posteriormente, tras rodar unos 9 km. más llegar al alto de Erro, mucho más difícil este último, debido al terreno. Comenzamos a descenderlo y tenemos que atravesar la carretera general (no sería ni la primera ni la última vez que lo haríamos en este día).
Después de un descenso difícil, decidimos parar a comer en Iroz, un pequeño pueblo con un río que de no ser porque el día estaba algo frío, invitaba a darse un baño. Atravesamos el puente medieval y tras comprar comida en una tienda próxima, nos ponemos a comer a la orilla del río. Aprovechamos para lavarnos un poco y comentar lo que hasta ahora había dado de sí la mañana. Eran aproximadamente las 13:30 h. y teníamos pensado llegar a comer a Pamplona, pero visto como estaba el camino y la dificultad para hacer kilómetros, nos hizo pensar que iba a ser más duro de lo que habíamos planeado.
2ª etapa (tarde) Iroz - Puente la Reina 40 km.
Después de haber comido unos bocadillos, salimos de Iroz a eso de las 15:00 h con un único deseo, que a partir de aquí el terreno sea más apto para las bicis, que por lo menos no tengamos que bajarnos de ellas para salvar algún que otro obstáculo, y en efecto descubrimos que así es.
Salvo dos o tres ocasiones que tenemos que bajarnos, todo lo demás lo podemos hacer sobre la bici, aunque hasta Pamplona los caminos siguen siendo muy estrechos y algo peligrosos, con algún que otro barranco que se veía a nuestra derecha.
Al llegar a Pamplona atravesamos lo que en su día fue la entrada a un fortín, que era la ciudad, con sus grandes murallas. Pasamos junto a la ciudadela, con su muralla y su gran zona verde. Parece mentira que en medio de una ciudad pueda verse tanto verde. Pamplona no tiene desperdicio.
Después de salir de Pamplona, hasta que comenzamos el Alto del Perdón, no hay problemas. A lo lejos podemos divisar las enormes aspas de los generadores eólicos. Toda la cresta del alto del perdón está repleto de ellos, algo que nos indica que por esta zona siempre debe hacer una aire espantoso, cosa que en efecto descubrimos más adelante.
La subida es muy llevadera, salvo un durísimo repecho de aproximadamente 130 metros al principio, que hace que comencemos a darnos cuenta de que llevamos todo el día pedaleando, dándonos cuenta de algo que hasta ahora no habíamos reparado en él, y es que estábamos empezando a cansarnos. Nos habíamos olvidado del cansancio, absortos en el paisaje y en los comentarios que durante el día hacíamos. Sin embargo, sabíamos que una vez arriba, tan solo restaban 12 km. hasta nuestro objetivo, que era Puente La Reina. Y lo más importante de todo es que casi todo sería descenso, pero VAYA DESCENSO.
Llegamos arriba, nos ponemos ropa de abrigo porque aquí el aire y el frío se dejan notar. Desde el alto vemos varios pueblos. Atravesamos la carretera y todo para abajo. El descenso es con mucha, muchísima piedra suelta. A Oscar le surge un problema, y es que debido al calentón de los frenos, la cubierta se le empieza a deformar, hasta el punto de que para llegar a nuestro destino, tuvo que caminar con la bici en la mano unos 4 kilómetros. Esto, junto que comenzaba a oscurecer como consecuencia de que se aproximaba una tormenta, hizo que la situación fuera más difícil.
Llegamos a eso de las 21:30 h. a Puente La Reina, después de tratar de resolver el problema. Justo entonces se puso a llover, a diluviar mejor dicho. Menos mal que no nos pilló en pleno camino que si no... Fuimos a cenar a un bar, puesto que el albergue para los ciclistas está desprovisto de cocina y nos vamos a dormir, después de pasar una auténtica aventura este primer día de camino.
Agotados pero satisfechos, nos sumergimos en el sueño.

Puente la Reina - Logroño
3ª etapa (mañana) Puente la Reina – Estella 22 km.
Salimos de Puente La Reina tarde, a las 11 de la mañana, porque tuvimos que esperar a que abriera la tienda de bicis para comprar una cubierta. Ahora el terreno ha cambiado considerablemente, hay pistas forestales. A 7 km de Puente La Reina se encuentra Cirauqui, pueblecito que según mi opinión, es el más bonito de cuantos atravesamos a través de todo el camino. Adoquinado, con calles estrechas, que están adornadas con arcos que van de una casa a otra. Eso sí, hay una de las subidas más duras en una de sus calles, la que lleva a la plaza del pueblo, con un 18 o 20% de subida durante 60 metros.
Llegamos a Estella a eso de la una del mediodía y decidimos pararnos a comer.
Vaya, son fiestas. Todavía se nota en la cara de algunos que aún no han ido a casa desde ayer. Encontramos un supermercado, compramos nuestro menú y atravesamos un puente de hierro para comer al lado del río, en una zona verde enfrente de una iglesia, que es la iglesia de San Miguel (vaya, como la cerveza).
4ª etapa (tarde) Estella – Logroño 50 km.
Salimos a las 14:30 más o menos, después de haber zampado bien, y comenzamos a subir un repecho para que la comida vaya bajando. Llegamos al Monasterio de Irache, donde parece ser que en su parte trasera está la famosa fuente de 2 caños: uno con agua y otro con vino. A nosotros nos informaron mal, nos dijeron que estaba en Puente La Reina y a pesar de buscarla no la encontramos, porque claro, no estaba allí, sino que estaba en el Monasterio de Irache. Una pena.
Desde luego, los caminos por los que estamos transitando hoy son autopistas si los comparamos con el día de ayer (etapas 1 y 2). A pesar de todo esto, al llegar a Viana decidimos que seguiremos solo hasta Logroño, porque aunque el camino es bueno empezamos a notar el cansancio, sobre todo yo, que noto algún que otro pinchazo en la pierna izquierda.
Ya estamos en Logroño. Llegamos al albergue y nos quedamos asombrados de lo nuevo y bonito que es. Vaya, parece que hemos acertado a la hora de decidir el lugar en el que vamos a pasar la noche. Nos vamos de compras para preparar la cena, que hoy si la hacemos nosotros, porque hay una buena cocina, bien equipada, con lo que nos ponemos morados de comida. Después de cenar hablamos con el encargado del albergue, un hombre que se ha hecho el camino 7 veces (eso cree, porque ya ha perdido la cuenta), la mayoría en bici. A las diez tenemos que dejar el agradable patio que hay, porque van a cerrar y a las 22:30 tiene que haber silencio, con lo que nos vamos a nuestra habitación, dispuesta con unas 8 literas y nos disponemos a dormir, porque tenemos pensado madrugar (además hay que dejar el albergue antes de las 8 de la mañana), ya que por una vez en lo que llevamos de camino no tenemos nada que nos impida hacerlo (el primer día fueron las credenciales lo que nos hizo retrasarnos y el segundo la cubierta de Oscar).

Logroño - Burgos
5ª etapa (mañana) Logroño - Santo Domingo de la Calzada 55 km.
Nos levantamos a las 6:30 h. y, después de prepararnos un buen desayuno, dejamos el albergue a las 8 de la mañana. No hay nada de tráfico, pues es Domingo. Para no perder la costumbre, y tal y como van los días, después de una comida tenemos que encarar un repecho, y hoy no es para menos. Subimos hacia Navarrete, el paraje es fantástico, con muy buen camino. El camino trascurre entre viñedos (buen "vinillo" tiene que haber por aquí). Después de Navarrete tenemos que circular un tramo por carretera.
Llegamos a Nájera y si hasta ahora el camino había sido bueno, ahora era estupendo, ya que era una pista ancha y bastante llana, solo algún que otro repechito, pero nada que no se pueda superar.
Pasamos por Azofra, Cirueña y ya está aquí, Santo Domingo de la Calzada. Se nota cuando madrugas por la mañana, porque andas kilómetros por un tubo.
Decidimos comer aquí. 55 kilómetros y solo a la mañana. Si andamos así por la tarde, realmente vamos a hacer lo que queríamos, que era llegar a Burgos, pero no hay que echar las campanas al vuelo.
6ª etapa (tarde)

Burgos - Terradillos de los Templarios
7ª etapa (mañana) Burgos – Castrogeriz 41 km.
Nos levantamos pronto por segundo día consecutivo y desayunamos por 20 duros. Al lado del albergue hay un anciano que te guarda la bici y te da el desayuno al día siguiente (tostadas, mantequilla y leche).
Hace fresco, pero no tanto como esperábamos. Salimos a las 8:30 y, a pesar de que tenemos el concepto de que Castilla es llana, tenemos que subir bastante.
Ahora llaneamos para llegar por carretera asfaltada hasta Castrogeriz. Todavía es pronto, las 12 del mediodía, pero decidimos comprar algo y comer, pues nos esperaba un puertecito, el Alto de Mosterales. Por cierto, en Castrogeriz hay un camping, ¿un camping perdido en un pueblecito en Castilla?.
8ª etapa (tarde) Castrojeriz - Terradillos de los Templarios 74 km.
Después de comer, nos disponemos a subir a Mosterales. Nos detenemos al pie de la subida para quitarnos los maillots, pues el sol calienta y la subida es de órdago a la grande. El inicio es lo peor, pues está en muy mal estado. Nos tenemos que bajar en un tramo pequeño pero luego todo seguido hasta arriba.
Puerto duro de solemnidad, sin descanso apenas. Eso sí, una vez que llegas arriba y te bajas de la bici, ves recompensado el esfuerzo con la maravillosa vista que hay desde aquí arriba. Además hoy hace un día estupendo, con lo que la vista es mucho mejor. Ahora las nubes están realmente cerca. Llanear durante un buen trecho para descender, pasando al lado de la fuente del piojo, con un agua muy buena y un lugar provisto de zona de picnic, qué pena de una barbacoa y una costillita. A partir de aquí buena pista pero mucho polvo.
Bordeamos el Canal de Castilla, que por cierto en pleno Agosto va hasta arriba, así que eso de que en Castilla hay sequía no se, no se. Al llegar a Carrión de los Condes nos sacamos una foto junto al Monasterio de Santa Clara, lugar al que rendimos tributo por llamarse igual que el barrio en el que vivimos, Santa Clara.
Un pequeño avituallamiento para seguir después hasta Terradillos de los Templarios, pueblecito en el que pasamos la noche. El albergue es privado, pero está muy bien, bien equipado, con cocina, habitaciones individuales,...
Después de cenar, hablamos un poco y nos vamos a la cama. Tenemos que descansar, pues hoy también ha sido un día duro, ya que hemos hecho más de 125 kilómetros.

Terradillos de los Templarios - Murias de Rechivaldo
9ª etapa (mañana) Terradillos de los Templarios – León 60 km.
Nos levantamos a las 6 de la mañana, pero entre desayunar y despertarnos bien no salimos hasta las 8. Pasamos por Terradillos de los Templarios, San Nicolás del Real Camino, Moratinos y llegamos a Sahagún, donde pasamos por un antiguo arco romano que está en pleno centro.
Más tarde tuvimos que ir por la calzada romana, en muy mal estado. Estamos en pleno páramo, avanzamos y avanzamos sin ver indicios de civilización por la zona, pero ¿dónde se encuentra Mansilla de las Mulas? Seguimos adelante y, para sorpresa nuestra debemos atravesar un río, una especie de laguna mejor dicho, que nos cubría hasta la mitad de las ruedas. Un pequeño remojón y a seguir para adelante. Existe un camino alternativo a éste, que es el Camino Real Francés. El elegido por nosotros es el más duro, que es el Camino de los Peregrinos, que es una calzada romana. Después de la Calzada del Coto es donde se divide el camino, a la izquierda el Camino Real Francés, con mejor camino, y a la derecha el Camino de los Peregrinos, con restos de calzada romana. Ambos están separados por la vía del tren.
Después de llegar hasta Mansilla, el resto del camino hasta León es más llevadero. Llegamos a León y nos ponemos a comer. Después de comer vamos a ver la Catedral, lugar a partir del cual nos perdemos, ya que las flechas amarillas han desaparecido. Nos hemos despistado y ¿ahora qué?
10ª etapa (tarde) León - Murias de Rechivaldo 53 km.
Después de comer en una zona verde y a la sombra, porque el sol quema bastante, llegamos hasta la catedral, donde nos sacamos la foto de rigor y nos disponemos a seguir la ruta, pero ¿dónde están las flechas? Después de dar vueltas y vueltas, preguntar aquí y allí, conseguimos encontrar el camino, y nuevamente estamos en la dirección buena, pero una hora y media más tarde debido al despiste.
El camino se vuelve un tanto rompepiernas, con grandes repechos que van mermando nuestras fuerzas. Si a esto le añadimos un sol abrasador, el resultado es patético, pero a pesar de todo, nuestro humor era bueno. Fuente que encontrábamos, fuente que secábamos. Un remojón para tí con el botellín y otro para mí, para que el viaje sea más llevadero. Con tanto cachondeo la verdad es que avanzábamos muy poco, así que decidimos poner la directa hasta nuestro punto de descanso, que teníamos pensado en Astorga.
Después de León pasamos por Trobajo del Camino, San Miguel del Camino, Villadangos del Páramo, San Martín del Camino, hasta llegar a Hospital de Órbigo. En este pueblo atravesamos un puente realmente bonito, pero también muy adoquinado, con lo que debido a que el soporte de mi alforja ya estaba en las últimas, junto al traqueteo sufrido en el puente acabó por romperse. ¿Y ahora qué?, pues nada, se ponen en marcha las ideas de McGiver y con un poco de cinta aislante por aquí, unas bridas de plástico por allá y nuestro ingenio, estamos para seguir hasta donde haga falta. Esto fue a las 17:30 aproximadamente, hora que nosotros llamábamos "la hora de las averías", porque todos los días a eso de las 17:30 o 18 h. siempre nos pasaba algún percance.
Una hora más tarde llegamos a Astorga. El albergue se encuentra después de subir una cuestecita, que después deja de ser cuestecita para convertirse en puerto de 1ª categoría. Hay 60 metros aproximadamente, al final, antes de llegar al albergue, que está marcado el desnivel en la pared, y marca 20% y 21%. Ya estamos arriba, así que vamos a descansar, ¿o no? No, no descansaríamos todavía, ya que el albergue estaba repleto, por lo que todavía nos quedaba andar otros 3 o 4 kilómetros hasta el siguiente, con esperanzas de que tuviera plazas libres.
Hicimos las compras en Astorga y nos dirigimos hasta el siguiente albergue, que era Terradillos de los Templarios, en el que sí había sitio. Un sitio pequeñito, de unas 16 plazas tan solo, pero estos son los mejores, porque son los lugares en los que más te relacionas con otra gente, en los que descansas mucho mejor debido a que no hay tanta gente. Un sitio tranquilito en definitiva.
Después de cenar unos sándwiches (no hay cocina por cierto), tomamos un poco el fresco, le doy un repaso al soporte de la alforja y damos una vuelta por el pueblo. Vimos la puesta de sol, que fue fantástica y a eso de las 11 nos vamos a dormir.

Murias de Rechivaldo - Pereje
11ª etapa (mañana) Murias de Rechivaldo – Ponferrada 48 km.
Hoy teníamos pensado madrugar, pero debido al cansancio y a que tan solo teníamos la alarma de los relojes para despertarnos, en vez de levantarnos a las 6 los hacemos a las 6:30 h. Desayunamos y a la hora de ponernos en marcha me doy cuenta de que el arreglo del día anterior al soporte de mi alforja no era suficiente, con lo que perdemos todavía más tiempo, con lo que salimos a las 9:30 h.
Comenzamos subiendo una suave pero larga ascensión inicial por buenos caminos hasta Rabanal. Este es uno de los tramos en el que más gente había, debido sobre todo a que mucha gente comienza la peregrinación en Astorga.
Seguimos pedaleando y pronto divisamos lo que parece ser el puerto que nos toca subir, que es el de la Cruz de Ferro. El camino va mejorando, pasando de pistas de tierra a ser ahora una carretera estrecha pero muy bien asfaltada. La subida engaña, porque poco a poco vamos a más, con un ritmo majo nos hacemos con la subida antes de lo que pensábamos.
Llegamos a Foncebadón, aquí dejamos la carretera para pasar a camino de tierra. Tan solo restan 2 kilómetros hasta la cima y vamos muy bien. Al llegar arriba la vista es maravillosa, y no es para menos, ya que estamos a nada más y nada menos que 1.525 metros, es decir, el punto más alto del camino. Aquí arriba nos sacamos una foto junto a la cruz, que por cierto es un tanto pequeña, comemos un poco y nos abrigamos para la bajada, porque a pesar de que el sol luce, todavía es algo temprano y la bajada es larga y peligrosa. Suerte que el piso está en buen estado, porque ahora bajamos por la carretera, ya que es lo que nos han aconsejado.
Desde aquí arriba ya creíamos que era todo para abajo, pero ni mucho menos.
Comenzamos un sube baja hasta llegar a Manjarín a 1475 metros de altitud, para, ahora sí, comenzar un vertiginoso descenso hasta llegar a El Acebo. El olor a goma que desprenden nuestras ruedas es señal de que el descenso es providencial.
Atravesamos el pueblo de El Acebo, que está adoquinado, para pasar nuevamente a la carretera y seguir descendiendo hasta Molinaseca. Durante la bajada podemos disfrutar de una preciosa vista, con grandes cumbres a nuestros alrededores. En la lejanía se divisa ya Ponferrada, el lugar al que queremos llegar para comer. Llegamos a Molinaseca, pueblo muy bonito, de turismo y con unas casas alucinantes.
A eso de las 2 de la tarde llegamos a Ponferrada y nos ponemos a comer. El sol no cesa de calentar.
12ª etapa (tarde) Ponferrada – Pereje 35 km.
Después de haber comido nos ponemos otra vez en marcha, a las 3 de la tarde, con 35º de temperatura. Sin embargo, a pesar de la temperatura, nos sorprende que hasta hoy todavía no hayamos sudado tanto como pensábamos y eso se debe a la humedad, que tanto por Castilla como por León es baja.
Dejamos atrás Columbrianos, Fuentes Nuevas, Camponaraya y llegamos a Cacabelos. Pasamos por un puente y vemos que en el río hay gente bañándose y no podemos resistirlo, con lo que aparcamos las bicis y nos damos un chapuzón ante la mirada atónita de la gente que está tomando el sol.
Nuestro destino era Villafranca del Bierzo, pero como al llegar allí nos vimos con fuerzas decidimos seguir un poco más adelante, para estar más cerca del pie de O Cebreiro. Seguimos adelante hasta un pueblo pequeñito, pero con el albergue más elegante de cuantos hemos visto. Decidimos pasar allí la noche, a pesar de que lo tenemos que hacer en el suelo, porque estaba repleto, pero el sitio nos gustó mucho.
El albergue estaba provisto de todo, cocina, teléfono, unos muebles de buena madera y nuevos, un jardín con zona de picnic para asar, tenía de todo, hasta un chiringuito de esos de Coca-Cola con los 40 principales a tope, incluso con bebidas no aptas para peregrinos debido a su alta graduación. A pesar de la tentación de las cañas de cerveza que se estaba bebiendo la gente, nosotros decidimos no caer en la tentación ¡¡ Por poco!! Realmente era fantástico, el único problema era que teníamos que dormir en el ático y estaba muy caliente por todo el sol que le había dado durante el día.
A eso de las 11 de la noche ya estábamos acostados, pensando ya con uno de los lugares con el que tanto habíamos soñado, que era el alto de O Cebreiro.
Durante el viaje nos habían dicho tantas cosas de él, que si era muy duro, que si el paisaje es inmejorable. Además, es ahí donde ya entraríamos en Galicia, con lo que significaba que ya estábamos cerca de nuestro destino, Santiago de Compostela.

Pereje - Ligonde
13ª etapa (mañana)  Pereje – Sarria 62 km.
Nos levantamos a las 6 de la mañana y a las 7 ya estábamos en marcha, pero nos paramos a desayunar en un bar, ya que hoy nos esperaba un día duro, muy duro, como era la ascensión al tan deseado Cebreiro.
La ascensión comienza por una carretera buena, asfaltada, la antigua N-VI. Poco después dejamos la carretera para tomar una pista asfaltada, también en buen estado, pero que ya empieza a aumentar de desnivel. Las rampas cada vez son más duras.
Por esta pista puede llegarse hasta el alto, pero nosotros decidimos coger el camino de la gente de a pie, porque a eso hemos venido, no hemos venido a pasear, y es entonces cuando comienza lo duro de verdad. Las rampas son durísimas, pero no nos hacen bajarnos de la bicicleta. Pasamos La Faba, la Laguna de Castilla, entramos en Galicia y a 700 metros se encuentra la cima de O Cebreiro.
Una vez arriba la vista no tiene desperdicio. Parece que estamos flotando en el cielo, con las nubes por debajo nuestro, que tan solo dejan entrever los picos más altos y dejando un horizonte indescriptible. Damos una vuelta para ver qué tal está aquello, comemos algo y nos preparamos para el descenso. Nos sorprende la cantidad de lugares para dormir que existen aquí arriba; hoteles, fondas,... Este es uno de los lugares del camino que más explotado está por la hostelería.
Comenzamos a bajar, si es que se puede decir que bajamos, porque eran continuos sube y baja de unos 2 km cada uno. Esto nos rompió más que la propia subida. Una vez que llegamos al alto del Poio sí comenzó la bajada hasta Triacastela, una bajada trepidante, con una carretera ancha y en muy buen estado, con buen asfalto.
Después de Triacastela seguimos hasta Sarriá, lugar en el que paramos a comer.
La etapa había sido dura. Ya comenzaba a notarse que estábamos en Galicia por el continuo sube - baja del terreno, un terreno auténticamente rompepiernas y cansino. Además, ahora comenzamos a pasar por infinidad de aldeas y pueblecitos al que no voy a hacer mención a todos, sino algunos de ellos, ya que de lo contrario tendríamos una lista interminable de nombres.
14ª etapa (tarde) Sarria – Ligonde 44 km.
Comemos en un parquecito, al lado de un río, en el que dejamos la fruta a refrescar. Después de comer nos entran unas ganas tremendas de echar una cabezadita, pero decidimos que teníamos que andar bastante a la tarde, por lo que cuanto antes nos pusiéramos en marcha mucho mejor. Estábamos cansados de verdad, como nunca hasta hoy, pero las ganas de llegar a Santiago no nos hacían descansar.
Nos ponemos en marcha y pronto descubrimos lo que es Galicia, continuos repechos que te rompen. En teoría estábamos bajando, pero eso no se notaba.
Dejamos atrás Barbadelo, Puerto Leiman, Cortinas, Erea, Morgade, Mirallos, Moutras, Parrochas y llegamos a Portomarín. Aquí hay un enorme embalse. Nos detenemos al lado del albergue, después de atravesar el puente, y decidimos seguir adelante, porque aquí parecía haber mucha gente.
Dejamos Portomarín para empezar a subir, subir, subir, así hasta Ventas de Narón, unos 23 kilómetros. Cuando parecía que ya estábamos arriba girábamos a la derecha y seguía subiendo y subiendo. Era suave pero muy largo y ya no estábamos para mucho más. Por eso decidimos parar en Ligonde a pasar la noche, que era un pueblo pequeñito, situado 7 kilómetros antes de Palas do Rei.
El albergue era muy acogedor y tenía las mejores camas en las que habíamos dormido desde que salimos de Roncesvalles. Al lado del albergue había una casa-tienda, con lo que hicimos allí las compras y preparamos una cena en el albergue, ya que disponía de cocina. La señora que regenta este albergue era muy agradable, al igual que la gente que conocimos en este lugar. Además, debido a que tan solo había 7 personas en el albergue, pudimos ducharnos, después de varios días, con agua caliente, ya que hasta hoy, no siendo el primer día, todos los días nos duchamos con agua fría, debido a que los calentadores no pueden calentar agua para toda la gente que hay en los albergues.
Con diferencia, esta ha sido la etapa más dura en lo que llevamos de camino.
Estamos realmente cansados, agotados, pero la cena nos da un poco de vidilla y después de charlar un rato nos vamos a dormir, pensando en que mañana lleguemos por fin a Santiago, algo que nos hace estar contentos y satisfechos, al mismo tiempo que te da un poco de pena por todo lo que hemos vivido, porque en parte no queremos que se acabe. Con todo esto, nos quedamos dormidos.

Ligonde - Santiago de Compostela
15ª etapa (mañana) Ligonde - Santiago de Compostela 82 km.
Nos levantamos a las 6 de la mañana, desayunamos los donuts que compramos el día anterior y salimos a las 7. Tan solo 82 km. nos separan de Santiago.
Comenzamos subiendo y bajando (como de costumbre últimamente), aunque es más bajada que subida. El paisaje es de los mejores que hemos pasado y el camino es bueno, todo esto junto con que cada vez teníamos Santiago más y más cerca nos daba fuerzas para continuar.
Pasamos Palas de Rei, Outeiro, Furelos, Melide, Boente, y un sinfín de pueblos, que en realidad muchos son 2 o 3 casitas, poco más o menos. Ahora las flechas amarillas han desaparecido. En su lugar pequeñas piedras esculpidas con el anagrama de la concha del Peregrino nos conducen a Santiago, indicándonos lo que resta hasta llegar, 70 km, 69,5 km,..., hasta llegar al que pone 20 km.
Hasta aquí íbamos muy bien, pero a partir de aquí nuestras caras son un poema.
Queremos llegar a Santiago al mediodía y vamos muy justos, cada vez nos cuesta más hacer los kilómetros, porque estos continuos sube y baja no cesan. Menos mal que el camino discurre entre bosques de eucaliptos, que amenizan el viaje, pero a pesar de todo vamos realmente mal.
En cada repecho nos retorcemos para poder afrontarlos, porque son realmente duros, o eso nos parece a estas alturas de viaje. Ahora no nos podemos rendir, tan solo restan 10 km, tenemos Santiago a la vista y eso da fuerzas, pasamos el pueblo de Lavacolla, San Marcos y POR FIN llegamos al Monte do Gozo.
Paramos a coger agua, porque en estos últimos 20 o 25 km. no hemos encontrado ni una sola fuente. Hasta hoy las fuentes abundaban, pero hoy parecen haber desaparecido.
Después del Monte do Gozo ya solo son 2 km. a Santiago. Hemos llegado, lo hemos conseguido, estamos en la Plaza del Obradoiro, algo realmente que nos hace sentirnos orgullosos de nosotros mismos.
La catedral está en obras, tiene un andamio delante que hace que las fotos dejen mucho que desear. Suerte para nosotros que no es la primera vez que estamos en Santiago y ya hemos visto la catedral en todo su esplendor. Nos sacamos la foto de rigor y después de buscar el hogar del peregrino, donde nos sellan la credencial, el último sello, nos dan la COMPOSTELA, certificado que acredita que has realizado el camino de Santiago.
En el hogar del peregrino se pueden facturar las bicicletas para que te la lleven a casa, seas de donde seas, por el precio de 2.500 ptas. Te informan allí mismo.
Deciros también que nosotros pusimos fin al viaje en Santiago, pero ahora son muchos los peregrinos que no ponen fin al viaje en Santiago, sino que siguen hasta Finisterre, haciendo el Camino a Fisterra, porque parece ser que ese era el camino que antaño seguían los peregrinos, por eso, si te encuentras con ánimos, ya sabes, tú mismo.
Buscamos el albergue, nos duchamos y comemos. Más tarde vamos a la estación del tren para coger el tren que nos llevará a Orense, lugar en el que nos esperan nuestros familiares.
Escrito por Francisco Javier Boo. Año 1.998

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