Días para el próximo año Santo

martes, 3 de julio de 2012

Vacaciones. El Camino de Santiago

Para muchos estas fechas son el comienzo de unas merecidas vacaciones, para cerca de 6 millones de parados no significan nada; si acaso poder disfrutar del clima propio del verano. A todos os propongo una alternativa a la indolencia y al relajo cansino de la estación veraniega. Se trata del estilo propio del Camino de Santiago. Ya sé, no se me oculta que a ciertas edades hablar de esto puede sonar a tomadura de pelo, pero me refiero al estilo no sólo a la realización del Camino.

Los que lo hemos hecho algunas veces, sabemos que hay que llevar pocas cosas en la mochila, desprenderse de todo aquello que no es necesario, y tener voluntad de caminar, de no quedarse a verlas venir. Ah, doy por supuesto que hay que tener el objetivo puesto en llegar al final del Camino que, en el caso del creyente, es un final-comienzo, pues es confirmar la fe a los pies del sepulcro del Apóstol Santiago, que dio su vida por afirmar el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, por afirmar que sólo Él es Camino, Verdad y Vida.

En el Camino todo el mundo se saluda y aun comparte vida y experiencias, nadie es extraño porque todos somos peregrinos, todos estamos de paso y comprendemos fácilmente al que flaquea y si a mano viene nos ayudamos para que todos podamos llegar al final. ¡Se me olvidaba! En el Camino y su final los peregrinos saben que la cosa está en preparar el ánimo a vivir “la gran perdonanza” que me abre las puertas del Obradoiro, el Pórtico de la Gloria, la vida nueva que me ofrece Jesucristo Nuestro Señor. En este verano, también nos podríamos plantear que en esta vida estamos de paso, que sólo pensando en el final las cosas cobran su sentido auténtico y que nuestro final no es otro que Dios, Dios Padre que nos espera dispuesto a perdonarlo todo aunque le hayamos estropeado la Hacienda, los talentos que nos dio para que gestionáramos la vida.

La Diócesis nos ofrece la realización del Camino de Santiago a iniciativa de un grupo de sacerdotes y seglares que saben organizar las cosas bien para que no haya más dificultades que las propias de la incomodidad de las agujetas y las ampollas de los que no vamos del todo preparados para andar. En el verano las parroquias entran en una especie de letargo y de un más que merecido descanso de tantísima actividad como desarrollamos en el curso, pero puede y debe ser el momento en que sacerdotes, religiosos y seglares, libres de otras actividades apostólicas, nos entreguemos a los “compañeros de viaje” que en la familia, en la vecindad, del pueblo pequeño, o en el mismo barrio del que mucha gente no tiene “posibles” para salir, nos fijemos en tantos compañeros del viaje de la vida que necesitan ayuda desde la comida imprescindible hasta la cura de ampollas y cansancios que la vida tiene cuando estamos tocados de falta de ingresos, y de desesperanzas, ampollas que la vida produce bien dolorosas y difíciles de curar.

Si hay algo en el Camino de Santiago que llama la atención es la capacidad de recuperación que muestra el peregrino, cuando hay una mano amiga que acude a cualquier pequeña o grande necesidad.  Llevar a los demás cualquier pequeño o gran detalle de solidaridad, que en cristiano se llama “caridad”, es decir Amor de un Dios que nos ha dotado con lo necesario para llegar al final del Camino y poder comenzar de nuevo, convenientemente renovados. Os invito a todos a hacer ese “camino” personal fijándonos en los compañeros de viaje que el Señor hace se crucen con nosotros: Familiares, amigos y conocidos están esperando la mano samaritana que nos digan una palabra justa, un bocadillo o una simple sonrisa de comprensión y ánimo.

No hay comentarios:

'Sor bicicleta', la monja más veloz del Camino de Santiago, conquista la Red

A toda máquina y concentrada en su objetivo. Así va la protagonista del último vídeo que ha enamorado a las redes. Se trata de una monja en...