Días para el próximo año Santo

sábado, 10 de septiembre de 2011

El TSXG anula la delimitación del Camino de Santiago en O Pino

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha dado la razón al Concello de O Pino en dos litigios judiciales que enfrentaban a esta adminitración con la Xunta relativos al criterio seguido por la Dirección Xeral de Patrimonio durante la etapa del bipartito respecto al proyecto del polígono industrial y su posible impacto en el Camino de Santiago.
Una de estas resoluciones judiciales concluye que la Dirección Xeral de Patrimonio no actuó correctamente a la hora de paralizar las obras del polígono industrial de O Pino, ya que, según el TSXG, lo que tendría que haber hecho la Adminstración Autonómica era cuestionar el proyecto de urbanización del citado parque empresarial en la fase procedimental en la que podía hacerlo y no cuando las obras ya estaban en marcha.
Trazado definitivo
La decisión de la Xunta, que data del 2007, se produjo después de que propietarios de terrenos disconformes con el precio asignado a los terrenos para construir el polígono industrial de O Pino intentasen paralizar el proyecto argumentando que por el parque empresarial discurría la ruta jacobea más antigua, cuyo trazado no coincidía con el tramo acondicionado como Camino Francés, un itinerario que no está afectado por el proyecto de urbanización del citado polígono, que promueve Fadesa.
La denuncia de la asociación de propietarios, que frenó durante los últimos años la ejecución del proyecto del polígono, es la pieza fundamental de un largo litigio entre el colectivo de propietarios de suelo y la Administración Local de O Pino, que sucesivamente ha ido ganando todos los procesos.
A la sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, que considera que la Consellería de Cultura se extralimitó, se añade un segundo fallo del TSXG que anula la resolución del 29 de octubre del 2007 de la Dirección Xeral de Patrimonio, un documento con el que la Xunta ordenaba el inicio del expediente para la delimitación del tramo del Camino de Santiago entre el núcleo de Ameneiral (O Pino) y la zona de Lavacolla, un tramo que coincide con la zona en la que están ubicados los terrenos del polígono industrial de O Pino, colindantes con el aeropuerto.
Con este fallo del TSXG se pone punto y final al debate sobre el itinerario definitivo del Camino Francés justo antes de su entrada en el municipio de Santiago, que ya queda establecido por la zona por la que discurre en estos momentos.
Archivo provisional
Aparte de los fallos citados anteriormente, el proceso judicial abierto por el Concello de O Pino contra dos altos cargos del bipartito, promotores de las resoluciones anuladas por el TSXG, quedó provisionalmente archivado, por lo que el Ayuntamiento tiene abierta la posibilidd de recurrirlo.

Alemania expone la mirada del camino de Santiago de un fotógrafo japonés

De Japón a Santiago y de Santiago a Alemania. Una muestra del fotógrafo japonés Tomohiro Muda (Nara, 1956) y resultado de dos peregrinaciones en la más completa soledad por la ruta xacobea, se exhibe desde ayer en Hamburgo, para pasar luego a colgarse en otra ciudad alemana, Kiel.

Muda, intelectual japonés, es el autor de un conjunto de instantáneas que buscan reflejar el carácter vertebrador de la ruta jacobea con imágenes de las diferentes etapas del Camino. Concede especial relevancia al concepto itinerante que comparten todas las peregrinaciones, tengan el origen que tengan.

Este artista apasionado por el arte románico decidió inmortalizar su visión de una experiencia única. Resalta por encima de todo una especial sensibilidad que queda patente en las tonalidades seleccionadas y en los contrastes entre la luz y la sombra.

La directora gerente de la sociedad de gestión del Plan Xacobeo, Camino Triguero Salas, inauguró ayer en Hamburgo la muestra fotográfica, bautizada "Camino de Santiago. Una visión desde Oriente del artista japonés Tomohiro Muda". La exposición, que aúna imágenes tomadas durante sus dos peregrinaciones a Santiago, podrá visitarse en el Instituto Cervantes de Hamburgo hasta el 7 de octubre.

Tras su estancia en Hamburgo, este proyecto expositivo sobre el Camino de Santiago viajará a la ciudad de Kiel, donde estará abierta al público en el Instituto de Lengua y Cultura Españolas entre el 25 de octubre y el 26 de noviembre.

El autor, cuyo trabajo ya fue expuesto en París en el año 2008 y posteriormente en Wakayama (Japón), Tokyo, México D.F. y Santiago de Compostela. El año pasado, durante la celebración del Xacobeo 2010, esta muestra también "peregrinó" por por varios concellos del camino francés. Su itinerancia arrancó en Palas de Rei, para luego viajar a Ames, Dumbría e Muxía, acabando su recorrido en el faro de Fisterra.

"Camino de Santiago. Una visión desde Oriente" es el resultado de la particular mirada del fotógrafo japonés Tomohiro Muda sobre la ruta jacobea tras dos peregrinaciones que "dejaron una honda huella en él", según aseguraron ayer desde el Plan Xacobeo tras inaugurar la muestra en Alemania.

El fotógrafo empezó su carrera como profesional independiente en 1982 y realizó su primera exposición, "La tierra de Sherpa", con fotografías que tomó en la localidad de Sherpa, en el Himalaya, seis años después. Más tarde, viajó por todo el mundo para capturar y atesorar imágenes desde de arte japonés, románico y bizantino. También de ruinas budistas y de pintura rupestre china, en Borobudur, Angkor y Ajanta. Estas fotos se reunieron bajo el tema "Espacios de oración". Tomohiro Muda también expuso numerosas fotografías como las que componen las colecciones fotográficas centradas en la "luz" y la "presencia", que incluye Roma, el Muro del Tiempo, Cara de Hierro y Retratos de Poli, la ciudad italiana entre montañas.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Apuntes de mi Camino de Santiago

Por J. P. Enrique

¿Qué es el Camino de Santiago? ¿Qué mueve a cargar los mínimos enseres de supervivencia en una mochila y partir? ¿La fe? ¿Es ir en busca de una experiencia personal? ¿Es un reto? ¿Es una aventura?
Perderse unos días por el Camino es ir al encuentro de la soledad; ir en busca de compartir con extraños; ir al encuentro del legado artístico de nuestros antepasados; ir en busca de la diversión; ir en busca del sonido del silencio y el mantra, con sonidos graves, de la arena del camino y las piedras que emiten su lamento al ser levemente desplazadas.

Perderse por el Camino es ir al encuentro del frescor de la mañana y de las notas melodiosas que las aves depositan en el viento con los primeros rayos de sol, que viene a saludarnos tímidamente tratando de abrirse paso entre nubes. En medio de todo eso se huele el aroma de las flores violáceas y se contempla la majestuosidad de las hayas, la reverencia de los girasoles, el canto de algún gallo o balar de alguna oveja mientras el caminante se detiene a coger alguna mora silvestre bañada por el rocío matinal.

Cada peregrino, en su recorrido, se encuentra con lo que otros han dejado escrito en el camino: Una carta envuelta en plástico colgada de una verja dirigida a un amigo con el que se ha perdido el contacto. Una inscripción cargada de ánimos: “Vamos Gema que ya llegamos”. Otra antirracista: “No sobran inmigrantes, sobran fascistas”. Otra divertida: “aquí en Villares le dijo la cebolla al ajo: acompáñame siempre majo” Otra liberadora: “Sueña lo que te atrevas a soñar. Sé lo que quieras ser. Ve donde quieras ir. ¡Vive!”

El Camino también es sufrimiento pero sobretodo es el abandono de todo lo cotidiano para vivir unos días en los que no importa casi nada y lo que pensamos que importa se observa desde la distancia. No hay necesidad de escuchar los noticieros: ni los resultados de fútbol, ni el crecimiento del PIB, ni de la repetida crisis, ni de si la bolsa sube o baja, ni lo que han dicho Rajoy o Rubalcaba o de preocuparse porque la naturaleza se ha ensañado, otra vez, contra los más débiles utilizando algún tsunami, un volcán, lluvias torrenciales o un huracán en el Caribe. O que las armas continúan siendo usadas antes de que caduquen en la Libia del petróleo y en tantos otros lugares del planeta. Nada importa. Todo es ajeno desde el desconocimiento.

No hay que hacer mucho esfuerzo para abandonarse. Basta olvidarse del transistor y dar la espalda al televisor, siempre encendido en todos los bares donde se para a repostar.

El Camino es el desprendimiento voluntario de todas las cosas inútiles que llenan nuestras vidas y que se amontonan en nuestros hogares. Pese a haberse convertido hoy en una ruta turística, antaño dura e insegura, en la que es muy difícil perderse, el Camino sigue cobijando encanto.

Delante de nuestros ojos dos pies avanzan monótonamente: Un paso y otro paso. Detrás a nuestra espalda se amontona, revuelto, todo lo necesario para vivir: Agua, cuatro piezas de ropa, un ínfimo botiquín, la colchoneta… y poco más.

Cada Camino es una experiencia siempre diferente. Cada viaje, aun pasando por los mismos lugares, es otro viaje. El Camino, como la vida, produce encuentros con personas interesantes. Las acerca y las aleja. Al final perdura una amistad imborrable, el recuerdo de una anécdota o el olvido para siempre.
Suele haber entre los peregrinos fraternidad, cariño y alegría. Después del primer encuentro y del saludo “Feliz camino” (que pronuncia la francesa, el irlandés, la sueca o el brasileño) es frecuente volver a encontrarse (más tarde, al día siguiente o a los dos días) con las mismas personas y en ese segundo encuentro ya han brotado lazos de amistad y emerge la alegría del reencuentro.

En Santibañez fue agradable compartir cena con italianos, finlandeses, alemanes y 4 españoles. Comimos muy bien una cena preparada por Hércules, un romano de mediana edad que abandonó su trabajo en un banco italiano para quedarse a regentar el albergue parroquial de ese pequeño pueblo. Con lo que obtiene y la renta de su piso de Roma alquilado, dice que vive muy bien y hasta puede viajar en los meses, de crudo invierno, en los que cierra porque no hay peregrinos.

En mi caminar me he encontrado con un venezolano que trabaja como profesor en Alemania y es la cuarta vez que realiza el camino desde Roncesvalles. Hemos hablado de Chávez de quien dijo que “es más malo que su enfermedad”, de la falta de líderes en Europa y también de la situación de España. Dice que le llama la atención la cantidad de letreros de “se vende” que ve por todas partes y hemos analizado durante horas la crisis. Finalmente hemos coincidido en que no sirve el control absoluto del Estado y tampoco el neoliberalismo.

Poco antes de llegar a S. Justo unos raros hippies “liberados –dicen ellos- de egoísmos personales” ofrecían zumos cosechados en su huerta, a cambio de un donativo.

Por el Camino hay centenares de historias. Cada cual tiene las suyas. Como la del matrimonio que no podía vivir en Israel por falta de ingresos y vendió su casa para dirigirse de ahí a Roma y desde ella a Santiago. Como el joven que, antes de tomar una decisión importante en su vida, se marchó a recorrer el Camino para meditar. Como el que se casó con una mujer que encontró en el Camino. Como el que abandonó todo para quedarse a vivir en los aledaños como ermitaño. Como el que se quedó a cuidar de un albergue. Como el que cuenta haber recorrido 16 veces el Camino desde Roncesvalles. Como… Y, como siempre ocurre, las historias serán escrupulosamente ciertas o estarán adobadas con los ingredientes que se quieran añadir. Como en la vida misma. ¿No nos ocurre que, a veces, alguien de nuestro entorno nos narra algo de otra forma a como la hemos vivido en común?

El Camino es como la vida. Como me decía un nativo en algún lugar. La vida no está al final del viaje, sino en el propio viaje.