Días para el próximo año Santo

viernes, 1 de julio de 2011

Con el espíritu del camino a Santiago

El espíritu del camino de Santiago contagia cada vez a más gente y, en esta ocasión, ha llegado a un grupo de agentes de la Policía Local, socios del Ateneo y de funcionarios del Ayuntamiento.

Así, una quincena de ilicitanos se han lanzado a la aventura y parten hoy a la localidad francesa de Saint Jean Pied-de-Port para iniciar una de las cinco etapas programadas hasta completar la peregrinación en el año 2013.

Después de recorrer 209 kilómetros hasta llegar a Caravaca con la Mare de Déu el pasado año, este grupo formado por hombres y mujeres de edades que van desde los 16 hasta los 65 años han querido poner rumbo hasta Santiago de Compostela. "Llevamos mucho tiempo queriendo hacer esta actividad, estamos muy motivados, aunque sabemos que va a ser una locura", comenta Antonio Meseguer, agente de la Policía Local que participa en la expedición.



De esta forma, Francia, Roncesvalles y Logroño serán los destinos que conformarán esta primera etapa en la que los ilicitanos tendrán que caminar un total de 150 kilómetros. Posteriormente, en octubre la quincena de peregrinos partirán desde Logroño hasta llegar a Burgos y el próximo año seguirán completando el camino, con la finalidad de concluir la aventura en 2013 y realizar el último tramo de 100 kilómetros.

"Queremos llegar a Santiago dentro de dos años y hacerlo a lo grande, ampliando el grupo de gente, llegar a las 50 personas y portar hasta la catedral un estandarte de Elche", explica Francisco García, uno de los organizadores de la expedición.

Así, llenos de ganas y de ilusión, los quince caminantes asistieron ayer a una misa del peregrino en la parroquia de San José donde se les concedió unas cruces por parte del presidente de la cofradía del Cristo de Zalamea, de donde la Policía Local es socio de honor. Por ello, los peregrinos, que regresarán a Elche el 9 de julio, llevarán en la expedición las tradicionales conchas de Santiago y una figura del Cristo de Zalamea.

martes, 28 de junio de 2011

Trascendencia y legado cultural del ‘Camino de Santiago’

A través del contexto de la ‘Carta’ el rey Alfonso III intentó probar, ante la población francesa de Tours y ante su clero, que tenía con fervoroso orgullo el que su iglesia conservase en ella el sepulcro de San Martín, el gran difusor del evangelio entre el pueblo suevo. Exponía los diversos testimonios así como ‘cartas’ de los obispos acerca de la veracidad de los escritos conservados que reflejaban el traslado del Apóstol Santiago hasta el Arca Marmórica en la Catedral de Santiago de Compostela. Certe credatis quod rectum et iustum tenemus, les comunicaba el rey.

 “Durante los siglos IX, X y XI, en todos los privilegios reales se denomina el lugar del descubrimiento bajo el nombre de Arca Marmórica”, señala Hipólito de Sa, profesor e historiador gallego, perteneciente a las Academias de la Historia y Gallega, en su monografía Influencias del Camino de Santiago en la Cultura y el Arte de Galicia, Año Santo Compostelano/1982, Vigo, de idéntico año. Por vez primera leemos el nombre Compostella en un ‘privilegio’ de Fernando I del 10 de marzo de 1063, el cual empleó aquel nombre, ya frecuente, al expresar: Cuius corpus requiescit Gallecia in urbe Compostella.

‘Privilegios’, donaciones y derechos concedieron, desde Alfonso II el Casto, a la iglesia de Santiago: los anteriores a las referencias otorgadas por Diego Peláez y el abad Fagildo, La ‘Compostelana’ y el Codex Calixtinus, además del ‘Chronicón Iriense’ y la ‘Crónica’ de Santa María de Iria, escrita en lengua gallega hacia el año 1467 por Ruy Vázquez. He aquí, pues, las repercusiones, legados y trascendencia del Camino de las Peregrinaciones.

En cuanto a la evolución etnográfica, es insoslayable recordar cómo la ciudad de Santiago de Compostela –levantada en torno al sepulcro apostólico, descubierto y propagado durante el siglo IX– ejerció su supremacía religiosa y política en toda la región gallega. Nuevos pueblos irían naciendo en las rutas entre Galicia y el resto de España, merced a los ‘caminos’ que llegaban desde Francia. Y otros –por el denominado ‘camino portugués’– desde el Norte de Portugal así como por aquellos que desembarcaban en los puertos del litoral correspondiente a las llamadas ‘Rías Bajas’. Ello fue el resurgir del ‘caminante’, que animó a construir y reparar puentes, abrir nuevos caminos y mantener en fiel estado las antiguas ‘vias’ que utilizaran en la región gallega los romanos. Evoquemos pueblos nacidos de una capilla o una iglesia, de una hospedería o un hospitalillo para atender a quienes peregrinaban a Compostela. Poblaciones surgidas al calor del sepulcro descubierto en Compostela: Cebreiro y Triacastela y Sarria, Portomarín y Palas de Rey, Melide y Arzúa, en la trayectoria del ‘camino francés’; y Tui, Baiona, Vigo, Pontevedra, Caldas y Padrón e Iria, en el ‘camino portugués’. Sin olvidar tampoco los ‘caminos interiores’ que convergían en Betanzos, para proseguir por Cesures y Ordes hasta Santiago, similares a los ‘caminos castellanos’ que entraban por el Padornelo para seguir por la Gudiña hasta Verín, en donde se unían los ‘caminos portugueses’ que dibujaban la ruta partiendo de Chaves. Sería conveniente rememorar Xinzo de Limia, Allariz y Ourense, Cea, Dozón y Lalín, Silleda y Puente Ulla, Pico Sacro y Santiago.

Si ahora consideramos la evolución artística, son muchas y variadas las escuelas arquitectónicas desde el Prerrománico y los siglos medievales hasta el Barroco europeo. E igualmente significativas, la escultura y la pintura en el Arte y la Historia.

lunes, 27 de junio de 2011

«Trato de ambientar mis novelas en sitios que me provoquen»

La historia de un buen periodista que acaba alcohólico y al que el director de un periódico le ofrece hacer el Camino de Santiago narrando la peregrinación, se entrecruza con la de un comisario en una Compostela pintada con mensajes absurdos contra el Xacobeo y perturbada por la desaparición en Roma de un catedrático de la USC. Cuando la policía tiene la explicación a estos casos aparece en el Camino la cabeza del catedrático. Esta es la sinopsis de Un mal paso, la última novela del escritor granadino Alejandro Pedregosa.
-Usted comenzó su carrera literaria como poeta y se pasó a la narrativa. Un salto que no es muy frecuente.
-Empecé en la poesía con el gusto por la palabra exacta y después lo bien dicho lo vertí en la narrativa.
-¿Y por qué decidió verter su palabra exacta en la novela negra?
-Yo era lector apasionado de novela negra, por lo que intenté meterme en el género. Luego fui ampliando el imaginario y el universo particular negro, tratando de ambientar novelas en sitios que me provoquen y me gusten. Y en ese sentido, Santiago es ciudad fetiche mía.
-Pero «Un mal paso» transcurre también en el Camino.
-Es una novela de ida y vuelta como el propio Camino. Digamos que el muerto, una vez muerto, se acerca a Santiago.
-Digamos que el muerto también va haciendo su peregrinaje.
-Digamos que esa es la gracia. Pero las investigaciones del comisario son en Santiago, con sus ayudantes, en lugares como el Derby, donde toma su vermú, la catedral y todo el entorno.
-¿Conocía Santiago antes de plantearse esta novela?
-Sí. Tengo muchos amigos aquí y vengo aquí un par de veces al año, lo que provocó el hecho de este pequeño homenaje. También hay un homenaje bastante patente a Álvaro Cunqueiro, aunque no sabía que era su año.
-Su anterior novela negra, «Un extraño lugar para morir», ambientada en los Sanfermines, tuvo mucho éxito en Navarra. ¿Espera repetirlo en Santiago?
-Sí. Cuando fui a presentarla el único fallo que le encontraron es que hablaba de «el Osasuna», y ellos le llaman sin el artículo. En 300 páginas solo le encontraron este fallo. Espero que en Santiago pase lo mismo.

Las claves para hacer el Camino de Santiago si eres diabético

La Fundación para la Diabetes aconseja llevar insulina suficiente, reforzar los controles de glucosa y aumentar la hidratación, entre otra...