Días para el próximo año Santo

viernes, 15 de abril de 2011

El perdón, los forales y el Camino

El 1 de abril salí de Roncesvalles con la intención de hacer el Camino de Santiago en bicicleta. Ahora que lo acabo de terminar, y que todavía transpiro la humanidad de todas partes del mundo que he tenido la oportunidad de sentir y disfrutar, me he decidido a escribir esta carta para dar cuenta del único episodio donde precisamente la ausencia o carencia de esa humanidad fue absoluta, patente, hiriente y humillante.

Ese primer día, tras 80 kilómetros de pedaladas, llegué a la cima del Perdón sin darme cuenta que había subido por una autovía por la que estaba prohibido circular en bicicleta. Quizá por mi desconocimiento de la zona, porque me metía a la derecha en las rotondas del principio de la recta que sale de Pamplona y sube el puerto y la evité sin darme cuenta, o tal vez simplemente por cansancio, el caso es que no vi la señal de prohibición. Por eso mi sorpresa cuando justo antes del túnel del alto me esperaba una patrulla con tres forales, dos chicos y una chica que me dieron el alto. Uno de ellos me explicó lo ilegal de mi situación diciendo que si hubiera avanzado un poco más y atravesado el túnel, habría llegado a un desvío que me permitía acceder a la antigua carretera, la que debería haber cogido desde un principio. Les dije con toda mi cansada cortesía si era posible ir andando por el arcén empujando la bici y atravesar el túnel, lo que me llevaría dos minutos hasta coger el desvío. Los tres se negaron en rotundo, diciéndome que no podía moverme ni para atrás ni para adelante. La única opción era saltar con la bici (y las pesadas alforjas) la valla de 2 metros que separa la autovía y subir monte a través para, quizá, acceder a una pista que acaso pudiera llevarme a la vieja y legal carretera. Y así fue que tras una jornada agotadora tiré como pude la pesada bici por encima de la valla yendo yo detrás. En ningún momento se dignaron a ayudarme con el peso, ni siquiera amagaron un buen camino, el saludo habitual entre peregrinos. Tan solo se quedaron mirando largo rato desde dentro del coche cómo me alejaba subiendo y jadeando por el monte, desconfiados por si me daba la vuelta cuando se hubiesen ido. Al saltar la valla perdí un pan casero que me habían hecho con mucho cariño para el viaje.

Después de la experiencia del Camino deseo que no se tomen estas palabras como resentimiento. Solo pienso que un poco de empatía sería recomendable en aquéllos cuyo deber se supone es ayudar a los ciudadanos. ¿Tanto hubiese costado cargar la bici en el coche 20 segundos y atravesar el túnel hasta el desvío? ¿Percibir siquiera algo de comprensión?

Soy padre, mis cuatro abuelos eran navarros de Ribera hasta la médula, y me gustaría pensar que si esos tres jóvenes forales tienen hijos y éstos alguna vez se ven en mi situación reciban más humanidad que la que ellos demostraron conmigo.

martes, 12 de abril de 2011

Peregrino por un empleo

Tenía prometido que iría desde Francia hasta Santiago de Compostela y desde aquí a El Carbayu si su hijo entraba en Hunosa “y lo he cumplido”, decía ayer orgulloso Javier Ramudo Fernández al llegar ante la ermita de la patrona de Langreo tras recorrer andando 1.245 kilómetros en 38 días. Familiares, amigos y vecinos le recibieron con una pequeña fiesta que el peregrino agradeció “porque hubo momentos duros a lo largo del viaje que se superan porque sabes que hay gente que te espera y te aprecia”.

La odisea de este langreano, minero prejubilado del lavadero de Modesta y vecino del distrito de Ciañu, se remonta meses atrás, cuando se comprometió a hacer el camino francés de la ruta a Santiago de Compostela si su hijo lograba entrar en la mina. Javier Ramudo ofrecía lo que tenía “el sacrificio de hacer en agradecimiento”. El viaje se inició el día 3 de marzo en las cercanías de Jaca (Huesca) “y llegue a Santiago el día 31 de marzo, partiendo al día siguiente para retornar a El Carbayu por la ruta que va por Lugo y Ribadeo hacía Oviedo”. En esta segunda parte del viaje empleó 11 días, “tres menos que emplee otra vez que hice el mismo camino, pero en dirección contraria, saliendo de Sama para ir hasta Santiago de Compostela”.

Cuando estaba a punto de culminar su odisea, Javier Ramudo, echaba cuentas sobre el recorrido realizado, “en el que he hecho una media de algo más de 30 kilómetros al día, algo que parece sencillo, pero que es muy duro, y más a medida que van pasado los días”. Entre los recuerdos se mantienen los buenos, “porque también los ha habido malos, cuando parece que te vienes abajo y que no hay ánimos para seguir el camino”.

En el trayecto realizado ha conocido a otros peregrinos con los que ha hecho una verdadera amistad. El trato con estas gentes es la parte que con más agrado rememora este langreano y especialmente a cuatro personas con las que el día 31 de marzo celebró su 56 cumpleaños. “Se trata de Mari, una valenciana de 69 años, Manuel, el sevillano y Sito y Carrete, que son de Guadalajara”. Con ellos hizo parte de la Ruta Jacobea “y con ellos viví un día que será inolvidable, fue una fiesta muy especial”.

Su familia era su principal pensamiento “sobre todo cuando flaqueas”. Uno de estos malos momentos los vivió en Astorga (León), a donde su familia fue a verle para darle ánimos. “Lógicamente estaban preocupados y con algo de miedo por si podía pasarme cualquier cosa”. Ayer, con la llegada a El Carbayu, se solventaron estos temores y se desató la alegría del reencuentro “que es algo que tampoco creo que olvide mientras viva, porque es en estas ocasiones donde se sienten más las buenas amistades, y lógicamente el cariño de la familia”.

Javier Ramudo aseguraba ayer, tras culminar su hazaña, que “físicamente llego bastante bien”. A pesar de ello ha perdido 8 kilos tras 38 los días de caminata. Ahora pesa 95 kilos, aunque recuerda que llegó a sobrepasar los 120. Precisamente el cuidado físico fue una de las razones por las que se decidió, ya hace casi dos lustros, a realizar recorridos por los caminos de todos los puntos de Langreo y de los concejos cercanos. La afición al senderismo se fue incrementando hasta culminar con esta caminata, realizada por la Ruta Jacobea. De momento Javier dice que no piensa en nuevos recorridos, “aunque no se puede descartar nada en el futuro”.

Un logotipo distinguirá a los restaurantes con productos del Camino de Santiago

La Asociación de Academias de Gastronomía del Camino de Santiago, constituida hoy en Logroño, elaborará un logotipo que distinguirá a los restaurantes que contengan productos autóctonos representativos de la cocina del Camino, según ha informado hoy a EFE su secretario, Francisco García de Bobadilla.

El logotipo, que la Asociación prevé que esté operativo este verano, se patentará y se ofrecerá a todos los restaurantes situados en las rutas del Camino de Santiago de estas regiones o en una banda de diez kilómetros de ancho de las mismas.

El distintivo se colocará en la puerta del restaurante y tendrán derecho al mismo aquellos en cuya carta figuren productos típicos autóctonos de la zona o elaboren platos característicos del Camino.

Respecto al formato, García de Bobadilla ha informado de que se concretará en las próximas semanas y se patentará.

Este acuerdo se ha adoptado en el III Encuentro de Academias de Gastronomía de las comunidades autónomas por las que discurren los Caminos de Santiago, que se celebra este fin de semana en Logroño.

En él participan los representantes de las Academias de Gastronomía de Galicia, Navarra, Castilla y León, Cantabria, País Vasco, Aragón y La Rioja, constituyentes de la nueva asociación que las agrupa.

Otro de los acuerdos adoptados es la elaboración de un diccionario-atlas con todos los nombres de productos que cambian a lo largo del camino, sobre todo en temas del mar.

También se ha acordado la incorporación de todas las Academias que conforman la nueva asociación al Museo Gastronómico situado en la Abadía Benedictina de Samos (Lugo).

García de Bobadilla, quien es vicepresidente de la Academia de Gastronomía de Galicia, ha informado de que esta entidad firmó un convenio con la Abadía de Samos, que le cedió unas instalaciones para la habilitación de un museo gastronómico de Galicia, que ya está operativo, y al que se incorporarán las Academias de Navarra, Castilla y León, Cantabria, País Vasco, Aragón y La Rioja.

Según ha informado el presidente de la Academia de Gastronomía de La Rioja, Luis Javier Rodríguez Moroy, "la cultura de las sopas" que es un reconstituyente de los peregrinos, está concentrada en las regiones atravesadas por los Caminos de Santiago.

Rodríguez Moroy ha abogado por la necesidad de impulsar la gastronomía para dinamizar el turismo y la identidad de las comunidades autónomas jacobeas.

Una ruta de peregrinación a la sombra del Camino de Santiago

La Vía Francígena, que lleva de Canterbury a Roma, no es tan prestigiosa como el archiconocido Camino de Santiago. Esta ruta de peregrina...