Días para el próximo año Santo

viernes, 3 de septiembre de 2010

Alta California: el 'otro' Camino de Santiago

Hay muchos caminos, y aunque el Camino de Santiago es único e irrepetible, existen otros que deparan interesantes sorpresas. El Camino Real de la Alta California (The King's Highway), es uno de ellos. Nació en el Imperio Ultramarino español, que entonces pertenecía al virreinato de Nueva España.

Desconocido por muchos, este Camino está ligado íntimamente a la Historia de España y tiene puntos en común con el Camino compostelano. No fue lugar de peregrinación, pero sí fue la columna vertebral que mantuvo la presencia española en territorios del Nuevo Mundo sin explorar, al tiempo que llevaba la fe cristiana a los nativos del territorio. Si el Camino de Santiago se pobló a partir de núcleos en torno a templos, el Camino Real se forjó mediante la construcción de sencillas misiones franciscanas.

Nació debido a razones de índole política y religiosa. La zona de la Baja California ya estaba colonizada y la evangelización había corrido a cargo de los jesuitas, como en otras muchas zonas del Nuevo Continente. La Alta California permanecía teóricamente bajo dominio español, pero no había aún presencia española.

Dos acontecimientos ocurridos en la segunda mitad del siglo XVIII cambiaron dicha situación. Uno de ellos, poco conocido, pero de gran importancia para el nacimiento del Camino Real, fueron los esfuerzos de exploración rusa en la colonización de Alaska. Felipe V, Rey de España, ya vio la necesidad de establecer asentamientos en los inexplorados territorios americanos del norte, pero fue durante el reinado de su hijo Carlos III cuando tuvo lugar un segundo acontecimiento, la expulsión de los jesuitas de España, en 1767. La Compañía de Jesús tuvo que abandonar su proyecto educativo, tanto en España como en Ultramar, lo que supuso un duro golpe para la formación de la juventud en la América Hispana y sus misiones.

El Camino Real surgió así como una aventura en la que intervinieron militares y religiosos, con la intención de colonizar la Alta California. Será la orden de los franciscanos la encargada de fundar nuevas misiones en los territorios inexplorados; el padre Gálvez nombró al comandante militar Gaspar de Portolá y al padre franciscano fray Junípero Serra protagonistas de la colonización.

La ocupación comenzó con la fundación de la misión de San Diego de Alcalá por fray Junípero Serra, en 1769, para culminar, 64 años después, con la fundación por el fraile José de Altimira, de la misión de San Francisco de Solano, en 1823, ya en el periodo mejicano.

Bajo la presidencia de fray Junípero Serra se construyeron nueve misiones, dedicadas a San Diego de Alcalá, San Carlos Borromeo, San Antonio de Padua, San Gabriel Arcángel, San Luis Obispo de Tolosa, San Francisco de Asís, San Juan Capistrano, Santa Clara de Asís y San Buenaventura. El padre Fermín de Lasuén, que sustituyó a Serra en la presidencia, se implicaría en otras nueve, Santa Bárbara, La Purísima Concepción, Santa Cruz, Nuestra Señora de la Soledad, San José, San Juan Bautista, San Miguel Arcángel, San Fernando, Rey de España, y San Luis, Rey de Francia. Entre ambos fundaron 18 de las 21 misiones de las que consta el Camino Real.

A lo largo de un eje paralelo a la costa de la Alta California de casi 1.000 km, se desarrolló el Camino Real, jalonado por 21 misiones, separadas por 48 km de distancia, que era lo que equivalía a una jornada a caballo, facilitándose de este modo las relaciones entre ellas.

La realización de esta impresionante aventura de fundaciones sólo pudo tener lugar con un apoyo económico y militar de la Corona. Las misiones nacieron de la asociación de la Iglesia y del Estado, y plantearon numerosas diferencias que se resolvían a nivel local del virreinato o, a veces, en la capital del Imperio, Madrid.

La vida y la obra de los diferentes presidentes de las misiones, en su gran mayoría catalanes, mallorquines y vascos, así como la de muchos sencillos frailes misioneros, nos da una idea de quiénes fueron estos sufridos hombres. El artífice de esta aventura, el beato Junípero Serra, filósofo y teólogo, no esperaba alcanzar una utopía, cuando dijo: "Al principio será necesario sufrir muchas privaciones. Sin embargo, para un amante todas las cosas son dulces". Su sucesor en el cargo, Fermín de Lasuén, fue a su vez un gran diplomático y buen negociador, conocido por su apacible carácter y sus buenas maneras con los indígenas. Otros frailes como Juan Crespi, describió el paisaje de su entorno con gran precisión como gran observador que era, destacando la belleza de aves, flores, valles y montañas, hasta el punto de ser el primero que citó todas y cada una de las plantas de la Alta California, en 1769, mientras Francisco Paloy es considerado el mejor y primer historiador y biógrafo de California. En el campo de la música hay que señalar a fray Estevan Tapis, y ya en el periodo de emancipación del virreinato de Nueva España, a Narciso Durán, muy dotado como director de coros y orquestas. También hubo entre los misioneros franciscanos expertos pioneros en descubrimientos, como Francisco Garcés, que fue el primero que vio el Gran Cañón del Colorado y el primero en iniciar un sendero desde California a Nuevo Méjico.

A lo largo del Camino, habitaban diversos pueblos indígenas, que se han estimado en unos 100.000 indios de múltiples tribus, con lenguas y dialectos diversos. La mayoría de los pobladores, a diferencia de los de México, constituían sociedades rudimentarias, con enormes problemas de subsistencia. Su alimentación se reducía a raíces y frutos salvajes, aunque algunas tribus también practicaban la pesca y una cierta agricultura, pero no habían desarrollado un sistema propio de escritura. Los frailes realizaban la tarea de atraerlos a las misiones con la idea de instruirlos y, finalmente, bautizarlos. De esta manera, se lograba al mismo tiempo la integración en el modo de vida de los colonizadores.

La vida de los indios, que debían de vivir en las viviendas anejas a la misión, era regulada por los religiosos que establecían una rutina en la que destacaban la oración, la instrucción, el trabajo y el ocio. En ella, la importancia del lenguaje de las campanas era imprescindible. Cada tañido marcaba la llegada del alba, la misa, el ángelus y la campanada De Profundis, a las ocho en punto de la noche, también llamada de las ánimas. Además del aprendizaje de los usos constructivos españoles, a base de adobe y teja, se desarrolló con preferencia la agricultura, la gabadería y la artesanía.

Las misiones constituyeron el alma máter, el hilo conductor que mantenía unido el Camino Real, y, aunque se comportaban como unidades autosuficientes, existía una interdependencia en cuanto a ayudas o resolución de problemas. La estructura de casi todas las misiones fue similar; se caracterizaron por la construcción de la iglesia, normalmente orientada al este, adosada a un gran claustro rodeado por dependencias que podríamos calificar de monásticas. Solían disponer de una fuente y estaban porticados con vanos adintelados o en forma de medio punto. Junto a esta estructura básica existen también recintos cerrados para la realización de las labores de la misión, y cementerios.

La escasez de medios, la falta de conocimientos en labores constructivas complejas y las dificultades económicas determinaron la sencillez de la arquitectura de las misiones. Inicialmente se utilizaron los materiales más asequibles, madera y paja; posteriormente se empleó el método español del adobe, a base de piezas de barro amasadas con paja y guano y secadas al sol. Estos materiales determinarían la sencillez de formas, buscándose la funcionalidad y revistiéndose los muros exteriores de cal y los interiores de decoraciones que pretendían rememorar elementos arquitectónicos de piedra; de ahí la profusión de falsas pilastras y entablamentos, sugerencias de arcos, ménsulas, etc. Todo ello pintado en colores vivos y con un carácter de gran ingenuidad. Más adelante, se emplearía el ladrillo y la piedra. Especial interés tienen las espadañas de las que penden las campanas, y las torres-campanario de mayor envergadura.

No se puede hablar de un estilo arquitectónico homogéneo, aunque sí de estructuras similares. Dependiendo de la época y el gusto de los constructores, se advierten simples formas cúbicas, destacando las portadas con pilastras, arcos de medio punto, o incluso columnas adosadas, rematadas por frontones con molduras de recuerdos barrocos. No obstante, las sucesivas reconstrucciones debidas a seísmos asociados a la gran falla de San Andrés, o el abandono tras la secularización, han modificado su aspecto en no pocos casos.

A la sombra del Camino, se desarrolló al mismo tiempo el llamado Caminito Real, constituido por cinco asistencias, cuatro presidios militares y diez estancias o ranchos. Las asistencias eran una especie de sucursales o extensiones de las misiones ya establecidas, que proporcionaban servicios litúrgicos. Destaca la de Nuestra Señora de los Ángeles, germen de la actual ciudad californiana de Los Ángeles. Los presidios o fuertes militares suministraban guardias para proteger a las misiones, aunque su objetivo no era religioso, encargándose de proteger los intereses generales del Gobierno español.

Los pueblos, estancias o ranchos nacieron como tierras de una extensión de cuatro leguas, situadas a una buena distancia de las misiones, con el fin de que no se perjudicara a los indios. Eran mantenidas en común o a cargo de las misiones, e inicialmente estaban al servicio del mantenimiento de los nativos.

Hoy, lo mismo que en el Camino de Santiago, merece la pena recorrer El Camino Real, porque, como todos los viejos caminos cargados de historia, no se trata tan sólo de transitarlo sino de vivirlo. Es un camino para reflexionar sobre las repercusiones del encuentro de las más variadas culturas y niveles de civilización, lo que generó inevitables dramas.

Como dice David Rex Galindo: "... los escritos de los misioneros nos han dejado una rica variedad de actitudes y percepciones frente al nativo, que reflejan, por una parte, las contingencias y el dinamismo del encuentro de dos mundos y, por otra, las múltiples actitudes de los franciscanos". En definitiva, posturas más recalcitrantes por parte de los elementos más intransigentes de la orden mendicante coexistieron con posiciones más condescendientes de la heterodoxia franciscana.

Los mayores daños a los que fue sometida la población nativa se dieron a raíz de la secularización de las misiones, que no reconoció las propiedades indígenas, y, sobre todo, a la llamada fiebre del oro, que desató un verdadero genocidio.

Con todo, la importancia que para los habitantes actuales de la Alta California tiene el Camino Real es enorme. Desde finales del XIX y principios del XX se convirtió en una de las primeras carreteras del estado de California. Como distintivo del King´s Highway, se colocaron marcadores o campanas colgadas de soportes en forma de cayado de pastor, denominados bastón franciscano, de casi 3,5 m de alto, al igual que las célebres vieiras en el Camino de Santiago.

El Camino Real, resultado de la necesidad política de controlar un territorio, del celo evangelizador de los franciscanos que lo hicieron posible, forma parte de la Historia de la colonización española en el Nuevo Mundo pero también de los indígenas afectados y del nacimiento de la actual California (EEUU).

«Los municipios deberían implicarse más en la mejora del Camino de Santiago»

María Regla Rico se confiesa una seguidora de todo lo relacionado con el Camino de Santiago. Como presidenta de uno de los colectivos que luchan en el occidente asturiano por revalorizar y cuidar este ruta, se siente satisfecha. Trabaja durante todo el día atendiendo a peregrinos. Su tarea no sólo consiste en acudir a reuniones y exponer sus problemas. A pie de calle, es una persona querida por aquel que hace el camino jacobeo, a quien atiende en los dos albergues de Valdés.

-¿Qué ha logrado en los últimos años su colectivo?

-Muchas cosas. Tenemos que pensar que antes no teníamos nada. Los caminos no estaban en condicines y tampoco los albergues. En Valdés podemos presumir ahora de tener un camino cuidado y dos albergues que son muy utilizados por los peregrinos, que ya no están sucios y que tienen los servicios básicos. Estas son cosas casi básicos para el peregrino.

-¿Qué necesidades tiene su asociación?

-En la asociación somos un grupo de voluntarios los que trabajamos. Nosotros no necesitamos nada, pero sí que se atiendan más nuestros objetivos. Luchamos para que la ruta jacobea, el Camino de Santiago, sea un recurso más para nuestra zona y porque el peregrino se vaya de aquí satisfecho y hablando bien de lo que ha visto.

-¿La sociedad y la administración están concienciadas de la importancia del Camino de Santiago?

-Desde luego, por parte de la Administración se han hecho muchas cosas. Hay que recordar que el Principado creó una comisión del Camino de Santiago, de la que soy asesora, y eso ya demuestra interés por un bien cultural como es esta ruta. El gobierno regional sí está haciendo cosas por mantener y recuperar el Camino y, por ejemplo, ha sido muy importante la edición de folletos con todo la información sobre la ruta.

-¿Y la sociedad?

-Pues yo creo que no conoce el alcance del Camino. Es un bien más cultural, pero también un recurso económico a sumar para las zonas por las que pasa. El peregrino también gasta su dinero y la ruta jacobea es algo más que tenemos a nivel turístico, pero que no se valora tanto como otros recursos.

-¿Qué se necesita entonces?

-Para darle un impulso a la ruta lo que hace falta es más inversión. Nosotros tenemos proyectos, pero no podemos desarrollarlos porque somos, como dije antes, un grupo de voluntarios. Por mucho trabajo que desarrollemos el gasto no da para más. Yo diría que se tienen que implicar más los ayuntamientos. Es decir, mantener los tramos del camino en buenas condiciones no es tan costoso. Es algo irrisorio. En Valdés tenemos un buen camino y estamos satisfechos, pero en otros concejos no sucede lo mismo. Creo que es una postura errónea que los ayuntamientos no se impliquen más. Además, soy partidaria de que se involucre la iniciativa privada para mantener limpios y bien señalizados los tramos.

-¿Nos podemos comparar con las comunidades vecinas?

-Pues con Galicia no. Allí sí han sabido dar la importancia que tiene al Camino y le han sabido sacar provecho económico, hay toda una industria detrás de esta ruta. En Cantabria ya no es lo mismo, creo que estamos mejor aquí. En todo caso, Galicia es un buen ejemplo a seguir. Si llegamos a concienciarnos, tal vez podamos alcanzar ese nivel.

-¿Han recibido quejas de los peregrinos por el estado de las carreteras? El Bao es ahora una zona de paso obligado y no tiene aceras.

-Sabemos que es un tramo complicado, pero de momento no ha pasado nada y no hemos recibido tantas quejas, sólo las normales. Aquí el peregrino sabe lo que tiene que hacer, por dónde tiene que pasar y la zona de El Bao no es la mejor, pero es un tramo pequeño.

-¿Qué cree que debe llegar a ser el Camino de Santiago?

-Un recurso más a nivel económico para el desarrollo de nuestros pueblos, pero creo que es, en sí mismo, algo más que eso. El Camino es algo también espiritual y que hay que vivirlo como tal.

-¿Qué pide para el futuro?

-Mantener bien el camino, en cuando a limpieza y señalización. Y también que los habitantes de las zonas por las que pasa se den cuanta de la importancia del peregrino. Creo que entre todos podemos hacer grande cosas por este bien cultural.

«El Camino es también algo espiritual y hay que vivirlo como tal»

«El Bao es un tramo complicado, pero de momento no hemos recibido tantas quejas»

Perfil

Muy de Cadavedo

Mari Rico no oculta que en Cadavede se siente en el mejor lugar del mundo. Después de viajar durante años por motivos de familia y trabajo, volvió a su tierra natal y dice que esa decisión «fue el mayor acierto de mi vida». En el pueblo dice encontrarse como en ningún otro sitio. Le apasiona Asturias y sus rincones y dice que puede pasar largas horas en su casa, «donde me encuentro estupendamente». Es una mujer implicada en la actividad cultural de su municipio. Trabaja también en las fiestas populares de La Regalina, de Cadavedo, y con el grupo de coros y danzas.

jueves, 2 de septiembre de 2010

La Junta da un nuevo impulso al Hito del Camino del Monasterio de San Juan de Ortega

El Monasterio de San Juan de Ortega constituye un complejo grupo de edificios interconectados. El objetivo del acuerdo es acondicionar los edificios que componen el complejo monacal para posibilitar su uso como albergue de peregrinos y centro de investigación, documentación, protección y difusión de los valores jacobeos, así como instalar un centro de voluntariado y otro destinado a asistencia y ayuda social. La iglesia se encuentra restaurada y en perfecto estado y en la Capilla de San Nicolás ha sido restaurada la cubierta. Otras partes, como el actual albergue de peregrinos, se usan pero necesitan una restauración o mejora. Las alas del antiguo monasterio y el claustro son las partes que requieren la intervención. El coste máximo de todas las actuaciones es de 6.000.000 de euros, de los cuales la Junta de Castilla y León invertirá 3.500.000 euros y Caja de Burgos aportará los 2.500.000 de euros restantes y presentará el proyecto de ejecución.

Las intervenciones que se van a llevar a cabo en el Monasterio se enmarcan dentro de la Estrategia de los Caminos a Santiago por Castilla y León y del proyecto Hitos del Camino, liderado por la Junta de Castilla y León y puesto en marcha en colaboración con otras Comunidades Autónomas que contempla diversas actuaciones en lugares patrimoniales para poner en valor el Camino de Santiago Francés. El Arzobispado de Burgos ostenta la titularidad del Monasterio de San Juan de Ortega y con esta restauración pretende dotar de una mayor utilidad sociocultural al inmueble. El Monasterio, declarado Bien de Interés Cultural en 1931, atiende desde hace más de 800 años a los peregrinos que por allí pasan en busca de la catedral compostelana.

Localizados dos holandeses perdidos en Sevilla mientras hacían el Camino de Santiago

Johannes M. y Adrianus J., dos ciudadanos holandeses de 65 y 66 años, peregrinos del Camino de Santiago por la Vía de la Plata, se perdieron ayer en una zona de monte bajo, conocida como el Cerro del Calvario, cercana a la localidad sevillana del Castillo de las Guardas, la zona más problemática de orientación en la provincia de Sevilla. Los dos hombres, oriundos de Nisten (Holanda), fueron localizados a las 18.30, después de pasarse cuatro horas sin beber agua. Pese a estar deshidratados, se encontraban bien de salud.

Tras recibir el aviso a las 17.00, la Guardia Civil coordinó su búsqueda con la colaboración telefónica de un agente del Seprona de la localidad de El Ronquillo, que se encontraba de descanso, pero que es conocedor de una zona que es de difícil acceso y complicada evacuación. Una patrulla del Instituto Armado inició la búsqueda desde Castilblanco de los Arroyos y una ambulancia del servicio de emergencias 112, desde Almadén de la Plata, que fue finalmente la que encontró a los dos hombres. Fueron trasladados al centro de salud de Almadén de la Plata para comprobar su estado de salud.

La senda por la que Johannes y Adrianus se perdieron es tan difícil de transitar, que la Guardia Civil tuvo que bajarse del todoterreno para continuar la búsqueda a pie por el terreno, porque es de naturaleza escarpada. Según indican desde el Instituto Armado, cada agosto se producen varios rescates de este tipo. Las altas temperaturas que se registran a lo largo del Camino en la provincia de Sevilla provocan la desorientación de los peregrinos.

A Juan Ramos, presidente de la asociación de amigos del Camino de Santiago de Sevilla, le ha sorprendido la noticia: "El Camino está bien señalizado desde hace dos años", explica. En lugar de pintar el terreno, para no dañar la zona perteneciente al Parque Natural de la sierra norte, el camino contiene hitos de granito con su correspondiente vieira dibujada en la misma para guiar al peregrino. Aun así, Ramos reconoce que este trayecto hasta la frontera con Extremadura (75 kilómetros) es "el más problemático" de la provincia andaluza por la "fuerte subida" que hay hacia el Cerro. También, ha destacado la gran cantidad de senderos parecidos que existen que pueden confundir al peregrino. "Hay que estar muy atento, sobre todo si es de noche", señala.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

The Way, la película que devuelve a la familia Sheen a sus orígenes

Mencionar el apellido Sheen es hablar de una de las familias más conocidas de Hollywood, encabezada por el actor Martin Sheen, al que todos conocemos por películas como “Apocalypse Now”, “El final de la cuenta atrás”o “Wall Street. Pero lo que algunos no saben es que la familia Sheen tiene sus raíces en la pequeña localidad pontevedresa de Salceda de Caselas, de donde era originario el padre de Martin Sheen, Francisco Estévez, un emigrante gallego que buscó fortuna en Ohio (Estados Unidos) junto a su esposa irlandesa Mary Anne Phelan. De hecho, el verdadero nombre de Martin Sheen es Ramón Antonio Gerardo Estévez. De sus dos hijos –Charlie y Emilio, conocidos actores y directores– el segundo, Emilio, decidió mantener el apellido original en honor a sus antepasados gallegos. Su orgullo es tal que se ha declarado “español y gallego en corazón y alma”.

El destino ha querido ahora que de la mano de Xacobeo 2010 padre e hijo regresen a sus orígenes. Y lo hacen a través del cine con la película “The Way” (“El Camino”), una historia sobre la Ruta Jacobea protagonizada por el veterano actor, dirigida por su hijo y rodada in situ en el Camino de Santiago.

La película, narra la historia de Tom Avery (Martin Sheen), un reputado oftalmólogo viudo de California que recibe una llamada desde Francia en la que se le comunica que su hijo Daniel (Emilio Estévez) ha fallecido en un temporal en los Pirineos. A pesar de que la relación con él nunca fue muy buena por tener una visión opuesta de la vida, Tom está desolado y viaja a Francia para recuperar a su hijo. Allí descubre que Daniel comenzaba a hacer el Camino Francés a Santiago y decide hacerlo por él.

Sin que los propios Sheen lo supieran en aquel momento, esta película se empezó a gestar en el año 2003, cuando Martin Sheen y el hijo de Emilio Estévez viajaron a España para recorrer una parte del Camino de Santiago. Esa visita supuso el retorno de una parte de la familia a su tierra. Desde esa visita, Martin Sheen tuvo la necesidad de contar una historia de peregrinaje en el Camino.

La película está coproducida por Emilio Estévez y Filmax Entertainment –presidida por el gallego Julio Fernández–, en asociación con Elixir Films. En ella colaboran la Xunta y Televisión de Galicia y cuenta con el patrocinio del Xacobeo 2010.

Os dejamos con esta reflexión de Emilio Estévez:

“Junto con un idealismo de aldea europea global, esta película viene en un momento en que toda la civilización occidental está al revés, nuestra avaricia ya no es más ‘buena’ y nuestra posición respecto al planeta ya no es envidiable. La gente en todo el mundo mira la vida que lleva y la ajusta a un nuevo paradigma, el del ‘cómo vivir con menos’ o también el del ‘¿puedo vivir feliz simplemente con lo que puedo llevar a mis espaldas?".

La editorial palentina Cálamo recupera 'El Camino de Santiago', de Walter Starkie, prologada por Ian Gibson

La editorial palentina Cálamo ha recuperado el título 'El Camino de Santiago', del hispanista irlandés Walter Starkie y prologado por Ian Gibson, con motivo del Año Compostelano 2010.

Este "clásico" volumen, "uno de los mejores libros sobre la ruta jacobea, que el hispanista irlandés recorrió cuatro veces entre 1924 y 1954", llega en una "cuidada" edición en tapa dura y con prólogo de Ian Gibson.

El volumen, de 424 páginas y subtitulado 'Las peregrinaciones al sepulcro del apóstol', llega a las librerías a un precio de 24 euros en una cuidada edición en tapa dura.

La primera y única edición en castellano de este libro (con traducción de Armando Lázaro Ros) fue publicada por Aguilar en 1958, un año después de aparecer el original en inglés, y se encontraba agotada.

Walter Starkie (Dublín, 1894-Madrid, 1976), que fue el primer director del Instituto Británico de Madrid entre 1940 y 1954, es una de las personalidades "más singulares y polifacéticas" de la cultura europea de su época e inseparable de su violín (que aprendió a tocar desde niño) y "pertinaz trotamundos", mostró un temprano interés por la cultura hispana.

Fue el primer catedrático de español en el Trinity College de Dublín (1926-1947), donde se graduó, y a lo largo de su vida estableció "profundos" vínculos con España y con destacados intelectuales de la época como Antonio Espina, Menéndez Pidal, Pío Baroja, Gregorio Marañón, Dámaso Alonso y Camilo José Cela.

Especialista en Miguel de Cervantes (tradujo al inglés el 'Quijote' y las 'Novelas ejemplares'), su mayor fama se debe, sin embargo, al éxito que alcanzaron entre los lectores del mundo hispano y anglosajón sus libros de viajes, "amena mezcla de erudición y relato autobiográfico" que también se da en 'El Camino de Santiago'.

El Camino de Santiago se incluye en la colección Pasajero que Cálamo dedica a la literatura de viajes, serie en la que ya han aparecido hasta ahora 'Por tierras de pan amar', de Juan José Cuadros, y 'Castilla en Canal', de Raúl Guerra Garrido. En breve verá la luz en esta colección 'Siete lugares', de Gonzalo Santonja.

Los Bordones Europeos del Camino de Santiago llegan a Tierra Estella

Ocho Bordones Europeos (bastones de peregrinos) provenientes de Stiklestadt (Noruega), Cracovia (Polonia), Paris, Roma, Lille, Toulouse y Cataluña y que simbolizan la solidaridad, la unión y el reconocimiento de los peregrinos europeos en su marcha hacia Santiago han recorrido la geografía navarra durante estos días haciendo un alto en el camino en localidades de la Merindad de Estella como Los Arcos, Viana y la misma ciudad del Ega. Esta iniciativa, que se encuentra dentro del proyecto Europa Compostela y bajo el lema Todos solidarios con la tierra y con los hombres, está promovida por la Federación Francesa de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago con motivo de conmemorar de una manera especial el Año Santo Compostelano y repitiendo así una experiencia que se inició en 2004.

Los Bordones, que son un reflejo de los anagramas acuñados en su día por la Asociación de Estella Camino de Santiago, Camino de Europa, entraron en Navarra por Roncesvalles, donde fueron recibidos por Los Amigos del Camino de Santiago de Urdax-Baztán de manos de la Asociación de los Pirineos Atlánticos, y por Sangüesa, donde los recibieron las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago de Estella y de Pamplona de manos de las entidades de Jaca y Zaragoza. En representación de la asociación estellesa, la más decana de todas ellas, acudió el presidente, Javier Caamaño.

En diversas etapas por ambos ramales del Camino de Santiago, los Bordones fueron portados por miembros de las tres asociaciones navarras para encontrarse en Puente la Reina, desde donde miembros de los Amigos de Estella los llevaron hasta La Rioja.

Después, los Bordones fueron recibidos en los ayuntamientos de Sangüesa y Monreal, por un lado, y por los Consistorios de Esteribar y Pamplona por otro, para continuar ya por un recorrido común hacia los ayuntamientos de Puente La Reina, Estella, Los Arcos y Viana, en los que los alcaldes y representantes municipales de cada localidad les acogieron en unas recepciones "entrañables" en palabras de los presentes y en las que reinó el espíritu jacobeo y europeo.

En la iniciativa participaron también cuatro peregrinos franceses (uno de ellos venido desde Cracovia) que irán acompañando a los Bordones Europeos hasta Santiago, donde esperan llegar el 18 de septiembre.