Días para el próximo año Santo

viernes, 5 de noviembre de 2010

La visita del Papa y el Camino

Muchos esperamos con ansia la presencia del Papa Benedicto XVI. El Año Santo es un acontecimiento lleno de riqueza. El camino de Santiago se dice que ha superado lo específicamente cristiano. Se insiste en ello porque las motivaciones que lo mueven son además culturales, turísticas. Algunos se empeñan en afirmar que lo religioso fue superado por otros valores.

La presencia del Papa en Santiago nos recuerda que la fe en Jesucristo, no es un camino que cierra otras posibilidades. Por donde transcurre la fe puede transitar la cultura, el interés por otros lugares, el afán de superación, pueden caminar el arte y la música, pueden ir los que son afines y los que son distintos, los jóvenes y también los mayores.

El Camino de Santiago es un camino de fe y los caminos de fe no son excluyentes, son y quieren ser cauces abiertos. El camino del evangelio de Cristo está abierto a todo lo verdaderamente humano y a todo hombre. El Papa propone la fe cristiana y así nos muestra, también a los no creyentes, nuevos horizontes: «En el Camino se contemplan nuevos horizontes que hacen recapacitar sobre las angosturas de la propia existencia y la inmensidad que el ser humano tiene dentro y fuera de sí, preparándole para ir en busca de lo que realmente su corazón anhela».

Al proponer al mundo el camino del evangelio no está lejos de las aspiraciones y de los deseos de las mujeres y hombres de nuestro tiempo. Lo propone no como imposición sino como mensaje de amor para que no olvidemos que la vida humana es valiosa por sí misma, la dignidad humana no es negociable, la fraternidad es posible, la justicia es mejorable, la distribución de la riqueza es necesaria. Al hablarnos desde la fe habla de los infinitos caminos de vida. Es posible labrar y recorrer los innumerables senderos que dan vida, la generan, la cuidan, que la hacen más llevadera, más fraterna, menos solitaria, más amable.

Hay muchas motivaciones, la fe no se cierra a otras. En la catedral de Santiago también ellas pueden entrar, abrazar al apóstol si lo desean, no está prohibido. ¿Por qué algunas de esas otras no permiten entrar en sus casas a la fe? El Papa quiere expresar su cercanía a los peregrinos (todos lo somos en el camino de la vida), él nos invita a hacer acopio de las sugestivas experiencias de la fe, del amor, de la fraternidad que encontremos en nuestra andadura. Estas experiencias crecen profundizando y recorriendo etapas en el propio interior. Los caminos del hombre son caminos del corazón.

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