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domingo, 14 de noviembre de 2010

El rating de Santiago

En un mundo donde la religión parece estorbar y ser católico es tomado como una defecto prácticamente insalvable, sorprende la capacidad de atracción de los santuarios. Espacios de fe popular que convocan a millones. Desde El Vaticano hasta la Basílica de Guadalupe, de Lourdes a Fátima. Algo similar ocurre con Santiago de Compostela, la ciudad española donde reposan los restos del apóstol que Benedicto XVI visitó apenas unos días atrás.

Las cifras de peregrinos a esa localidad crece cada año. Algo los atrae como iman al hierro. Según datos de la Oficina del Peregrino de la arquidiócesis de Compostela entre el 1 de enero y el 31 de octubre de 2010 recorrieron el Camino de Santiago unas 257 mil 986 personas. Todo un récord de asistencia, aún más significativo si se piensa que en el año 1986 ese organismo registró apenas dos mil 491 caminantes.

Esos son los datos oficiales, estadísticas que cuentan a todos aquellos que recorren a pie al menos 100 kilómetros con su credencial del peregrino y, al final, reclaman su “compostela”, el certificado que atestigua su peregrinación. Pero hay otros cientos de miles que no forman parte de estas cifras, ya sea porque no se registran o simplemente porque llegan en autobús o en coche. Según estimaciones durante este 2010 visitarán Santiago más de ocho millones de personas.

¿Qué mueve a tanta gente? Una pregunta que el mismo Benedicto XVI se hizo el sábado pasado durante la misa que presidió en la Plaza del Obradoiro, justo frente al atrio de la Catedral de Compostela. El miércoles último, durante la audiencia general en El Vaticano, se refirió al tema:

“Viendo el número de peregrinos presentes en la santa misa solemne que tuve la gran alegría de presidir en Santiago, medité sobre lo que impulsa a tanta gente a dejar las ocupaciones cotidianas y a emprender el camino penitencial hacia Compostela, un camino a veces fatigoso: el deseo de alcanzar la luz de Cristo, la cual anhelan en lo profundo de su corazón, aunque si a menudo no lo saben expresar bien con palabras”.

“En los momentos de oscuridad, de búsqueda, de dificultad, como en la aspiración de reforzar la fe y vivir en modo más coherente, los peregrinos a Compostela emprenden un profundo itinerario de conversión a Cristo, que ha asumido en sí la debilidad, el pecado de la humanidad, las miserias del mundo, llevándolas donde el mal no tiene más poder, donde la luz del bien ilumina todas las cosas”.

“Se trata de un pueblo de silenciosos caminantes, provenientes de todas partes del mundo, que descubren la antigua tradición medieval y cristiana del peregrinaje, atravesando barrios y ciudades permeadas de catolicismo”.

Y no se equivocó el Papa. Más que un “pueblo” se trata de un “mundo” de peregrinos. Un mundo que crece año con año. Por ejemplo en 2009 los caminantes sumaron 145 mil 877, en 2008 125mil 141, en 2007 114 mil 026, en 2006 100 mil 377 y un año antes 93 mil 924. Los años anteriores los números siguen la misma dinámica, siempre en ascenso.

Del total de personas que llegaron a pie a Santiago en los primeros 10 meses de 2010 un 55.82 por ciento son hombres (143 mil 999) mientras el restante 44.18 por ciento son mujeres (113 mil 975), es decir se trata de una experiencia de ambos sexos que no diferencia raza, nacionalidad y ni siquiera religión.

En los últimos meses el apóstol recibió a fieles de múltiples países, entre otros unos mil 381 mexicanos, tres mil 189 estadounidenses, mil 295 coreanos, mil 047 argentinos, 810 venezolanos, 728 finlandeses y 705 colombianos. Un fenómeno global que ha involucrado países tan distantes como Uruguay, Irán, Sudáfrica, Rusia, Estonia, Israel, China, Filipinas, Marruecos, Myanmar, Taiwán o las Islas Feroe.

Pero como cualquier realidad masiva no todos los participantes tienen los mismos intereses y objetivos. En este año de la totalidad de los peregrinos emprendieron El Camino por razones exclusivamente religiosas el 54.85 por ciento (141 mil 514 personas), por motivos “religiosos y otros” el 40 por ciento (103 mil 203) y por motivaciones “no religiosas” el 5.14 por ciento (13 mil 257).

Serafines susurran

Será que el Camino de Santiago tiene algo de mágico, místico o incluso esotérico, pero esa particular experiencia es capaz de despertar la atención de dos grandes actores de Hollywood como Emilio Estevez y Martin Sheen hasta llevarles a rodar una película sobre la peregrinación titulada “The Way”, o dicho en español “El Camino”.

El filme relata la historia de un joven que muere andando hacia Santiago y un padre que decide dejar todo para completar la travesía inconclusa de su hijo y así llegar a conocerle. Una sugestiva historia de conversión humana.

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