Días para el próximo año Santo

lunes, 16 de agosto de 2010

Muriel se hace peregrino

La celebración este año del Año Santo Jacobeo está reportando numerosas iniciativas culturales que refuerzan la gran dimensión espiritual del Camino de Santiago, camino de arte y de literatura, de creación. La ruta jacobea es mucho más que un itinerario religioso, es una manifestación cultural de primer orden, que ha dado lugar a la largo de la historia a una eclosión imaginativa que une ficción y realidad, a través de la palabra, de los símbolos o del lenguaje plástico.

El Centro Cultural Provincial de la Diputación alberga este verano una exposición de arte con el Camino como tema, como trasfondo y también como continente. El grupo Muriel, el más importante colectivo de artistas que ha funcionado y funciona en Palencia, se ha volcado con el Camino de Santiago. Los creadores que participan en esta iniciativa han llevado a cabo una relectura y una reinterpretación del Camino, siempre desde la individualidad como artista, pero al servicio de un mismo motivo: la peregrinación a Santiago de Compostela, un camino y un itinerario de múltiples lecturas, cada una desde la visión personal de los integrantes del grupo Muriel.

Es significativo el arranque de la muestra, una réplica de los capiteles románicos de San Juan de Ortega, obra de Julio Carazo. A partir de esta reproducción, se sucederán las creaciones, pero este inicio marca una tendencia. El Camino de Santiago es en sí mismo una manifestación artística de una riqueza y calidad incuestionable. Aunque sea una réplica, esta pieza marca el punto de partida de la exposición como encuentro absoluto con el arte y la belleza.

Un peregrino de Herminio Revilla en madera de olmo de líneas austeras simboliza la esencia del Camino, el ser humano en peregrinación hacia un objetivo concreto, que es la catedral compostelana. La exposición 'Muriel de en el Camino' es, como el propio grupo, plural y diversa. Ángel Duque Requejo se fija en un cartel indicativo, porque una orientación es básica para llegar al objetivo deseado. Felipe Rodríguez 'Pipe' pone de manifiesto, a través de una escultura de hierro que combina la curva y la línea recta la unicidad del destino desde diferentes caminos, mientras que en otra obra representa el final exhausto del Camino.

Indumentaria tradicional

Sergio García es el autor más repetido en la muestra, siempre con esculturas marcadas por la figuración más realista, desde un gallo como símbolo del alba hasta unos zapatos de peregrinos o diferentes tipos de personajes vestidos con indumentaria tradicional. El sevillano Diego Montes busca una representación colorida de la Vía Láctea, llena de formas y superficies, formas presididas por la potencia de los planetas en forma de amplios círculos. La ausencia de recargamiento y la austeridad de composición para presentar a un peregrino llegan con Miguel Hernández. Gestos a la abstracción los encontramos en Pilar Centeno y en su interpretación después del Camino, a base de una estructura con cierto caos que evidencia la condición exhausta del peregrino al final de la ruta.

Jesús Román Sanz describe muy bien el contraste de sombras y de luces que pórtico de San Tirso, de Sahagún. Para Lorenzo Duque, los hitos que señalan el Camino es el motivo de su creación, un hito de mármol de calatorao que combina superficies exquisitamente lisas con otras menos trabajadas y arrugadas. Un cuadro de mayor humanidad es el que presenta Toyi Fernández Vecilla, en el que un padre da la mano a su hijo, que sujeta en la mano la cuerda de un globo, que no aparece en el lienzo, pero que quiere simbolizar el Camino desconocido y abierto que siempre es. La propuesta pictórica de Ana Roda se titula 'Camino de silencio' y constituye todo un itinerario ascendente cargado de símbolos sobre la ruta jacobea. Para el pintor José Antonio Cagigal, todo peregrino tiene su ángel, el guardián del Camino que se esconde en cualquier rincón de cada edificio monumental.

Una interpretación musical la ofrece Vicente Martínez Almodóvar, en 'Camino de la Armonía', una delicada y sencilla composición escultórica. Pilar Calonge, por su parte, redescubre la vertiente medioambiental del Camino, lleno de hojas en un cuadro colorido sobre fondo verde. La ceramista Victoria Luengo Paris refleja un peregrino sentado sin rostro, dejando abierta todas las posibilidades sobre la verdadera identidad de estas personas. El pintor Miguel Ángel Ruiz Gómez plasma una imagen etérea de Santiago de Compostela caracterizada por una atmósfera especial, como corresponde a una ciudad también especial. José Luis Onecha cambia de registro, y de la pintura se pasa a la escultura con unas botas de peregrino en escayola que deja ver claramente con una dura textura el sufrimiento del caminante y de su calzado. Eulogio Gómez Iglesias, natural de Frómista y muy imbuido en la identidad jacobea, ha pintado un peregrino de rudo rostro con el esplendor de sus atuendos en un paisaje muy castellano.

Peregrino veterano

Ana Arranz Pascual ha creado otro hito utilizando la madera y la pintura blanca, un referente neutro para esperar una señal, como indica el título de la obra. José Luis Quirce ha enmarcado la figura de un veterano peregrino para realzarla en un paisaje primaveral. Rafael Cordero combina la escultura, con la fuente del peregrino en forma de concha, y la puntura, con un soberbio cuadro del claustro de San Zoilo. Alfonso Leal Muñoz recoge en su escultura la imagen del caminante austero y minimalista de formas y volúmenes.

Fernando Palacios traslada la abstracción matérica que cultiva a un cuadro marcado por pigmentos que evocan un paisaje castellano. El peregrino de Carlos Mediavilla sigue los esquemas de anteriores obras del mismo tema, como el que posee en San Zoilo con la utilización del acero soldado para insinuar una esquemática figura. Teo Calvo cierra el recorrido por la sala con los caminos cruzados, a través de un tronco de madera con hendiduras que se enredan para simbolizar la complejidad de las rutas que conducen a la meta de Compostela.

Una exposición, en definitiva, rica en matices, en formas, en colores y en propuestas creativas para reforzar la dimensión cultural y artística del Camino de Santiago.

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