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jueves, 3 de junio de 2010

El Camino y el calor hacen estragos entre los militares

Fueron cayendo a cuentagotas y, al final, el equipo en su totalidad decidió abandonar el concurso de patrullas que organiza la Brilat por el Camino de Santiago. Lo ocurrido a los integrantes de la patrulla de la Legión fue un ejemplo más de la dureza de una competición que este año fue aún mayor si cabe por las altas temperaturas que se registraron.

Sin ir más lejos, cuando el primero de los equipos avistaba ya la catedral de Santiago, una décima parte de los 120 soldados que tomaron la salida este martes en el embarcadero de Tui se había visto obligado a dejar la prueba. En algunos casos, el abandono fue más que justificado. Y si no que le pregunten al militar que sufrió una espectacular caída al intentar superar la pista americana de obstáculos y al que un esguince le dejó fuera de completar los 120 kilómetros que separan el punto de partida de la meta.

No es de extrañar que las ampollas y las rozaduras estuviesen a la orden del día, como pudieron comprobar los servicios médicos ubicados en la carballeira de Caldas de Reis. «Sabíamos que iba a ser duro, porque eran 120 kilómetros en menos de 48 horas, pero nunca me imaginé que lo fuese tanto... Sobre todo, por los pies», señaló un soldado de Mos, integrante de una de las patrullas del batallón del cuartel general de la Brilat.

Sin embargo, todos estaban convencidos de que lo peor estaba por llegar, que el infierno comenzaría en cuanto dejasen atrás Padrón y comenzasen a caminar por zonas de asfalto. Entonces los soldados tendrían que hacer frente, ya no solo al cansancio acumulado durante la competición y las pruebas, se sumaron las altas temperaturas y el efecto del asfalto reflejando los rayos del sol.

Este cúmulo de circunstancias hicieron que, poco a poco, la patrulla de zapadores fuese perdiendo el empuje con el que comenzaron a recorrer el Camino de Santiago. Fueron los primeros en llegar a la plaza del Obradoiro tras invertir 34 horas y 20 minutos en el recorrido -el récord lo seguirán ostentando los vitorianos con 33 horas-, pero, al igual que ocurrió el año pasado, todo parece apuntar a que no se alzarán con el triunfo final.

Y es que, además de la velocidad, en la competición que organiza la Brilat también priman las bonificaciones y penalizaciones que suponen la realización de pruebas como el rápel, el lanzamiento de granadas o el cruzar el río Umia con medios semipermanentes.

Observador portugués

Las previsiones apuntan a que, a lo largo del día de hoy, se conocerá el ránking del concurso, en el que, al cierre de esta edición, estaban muy bien situados los ferrolanos del Tercio Norte de Infantería Marina -dispuestos a repetir los laureles del pasado año- y los pontevedreses del grupo de Artillería.

De todas estas circunstancias tomó buena nota un observador del Ejército portugués que siguió in situ todo el desarrollo de la competición. Tal vez, con la vista puesta en tomar parte en la prueba del 2011.

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