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domingo, 30 de mayo de 2010

Cuatro razones diferentes para vivir el Camino

El Camino de Santiago es (para algunos era) una ruta de peregrinación con un trasfondo religioso. Sin embargo, y pese a ser bastantes los peregrinos que caminan hacia el Apóstol por fe o espiritualidad, también son muchos otros los que sustituyen esa devoción por ponerse en forma, vivir la experiencia una y otra vez (también por turismo) o por motivos muy particulares que nada tienen que ver con lo anterior. Se podría hablar, pues, de cuatro perfiles tipo de peregrinación a día de hoy, siempre con posibles hibridaciones entre unos y otros. O Cebreiro es, indistintamente, un punto de parada para todos ellos.

El religioso

Caminan, dicen, para encontrarse con Dios y, la mayoría de los que se pueden incluir en este apartado, para dar las gracias. Quizás uno de los casos más simbólicos sea el de Fray Martin de Walsh, O.P. Este cura dominico viene de México, tiene 72 años y hace el Camino de Santiago, precisamente, para «agradecerle al Señor mis 40 años de ordenación sacerdotal». Comenzó el 12 de abril en Saint Jean Pied de Port y llegó a O Cebreiro cargado de energías, pidió por favor que se le hiciese una fotografía y entró en la iglesia. «Lo llevo bien, pero soy demasiado viejo para estas cosas», aseguraba pese a su aparente vitalidad. Le encantan la paella y el jamón serrano, y ha hecho todos esos kilómetros pese a padecer osteoporosis y problemas de rodillas. Es para él, simbólicamente, un «camino de la vida».

Para estar en forma y viajar

Los turigrinos eligen vehículos motorizados, y los deportistas -aunque los hay a pie- apuestan casi siempre por la bicicleta. Es el caso de 19 jóvenes, todos barceloneses, menos uno de Bilbao, pertenecientes al club O2Sports. Partieron de Roncesvalles el 21 de mayo. Andreu, Rhian, Esther, Xavi, Custodio, Elvira, Xavi, Patricia, Merche, José Luis, Marta, José Manuel, Antonio, Josep, Xiscu, Gemma, Cristina, Lola y Edu alcanzaron Santiago en siete días.

El porque sí

Hay peregrinos que reinciden en el Camino porque sí, considerándose «enganchados». Esther Álvarez, residente en Madrid, pero nacida en Ponferrada, es un ejemplo. Empezó por un problema, pero ya lo ha hecho varias veces, y muchas más algunas de las etapas. «Algo tiene», reflexiona.

El específico

Con motivos muy concretos. «Mi Camino es por amor, algo del corazón», decía, por ejemplo, Anya Heuzg. Tiene una voz imponente y la ofreció a su llegada a la iglesia de Santa María la Real. Camina con su marido desde Ponferrada. Una forma, dice, de pasar tiempo juntos.

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